Después de reengancharme con el libro, de ir a la sierra de Madrid, de hacer un reportaje y, sobre todo, después de editarlo, tengo grandes ganas de volver a escribir algo de Walden.

Vamos a empezar con una de las partes más polémicas del libro:

Puede que aquel que otorgue la mayor cantidad de tiempo y dinero a los necesitados sea el que más haga con su modo de vida para producir la miseria que trata de aliviar en vano. Sería como el piadoso dueño de esclavos que dedica las ganancias del décimo esclavo a comprar la libertad de un domingo para los demás. Algunos muestran su amabilidad con los pobres empleándolos en sus cocinas. ¿No serían más amables si se emplearan allí a sí mismos?

Seguro que ya entendéis por qué levantó polémica. Se metía con todos sus amigos. No hay que olvidar que Henry David Thoreau no era pobre y que se fue a la Laguna porque todos con los que convivían llevaban ese tipo de vida que tan bien critica en el párrafo que les he marcado. La Guerra de Secesión fue posterior a este libro (Thoreau murió en el 1862, con el libro ya escrito, y la guerra fue entre 1861-1865) y la esclavitud estaba al orden del día.

Muy poco después encontramos otra perla:

La filantropía es casi la única virtud suficientemente apreciada por la humanidad. Mejor dicho, está muy sobrestimada, y se sobrestima por nuestro egoísmo.

¿Qué más se puede añadir?

En el mismo hilo de lo que venimos tratando en esta ocasión:

Su bondad no debe ser un acto parcial y transitorio, sino una constante superfluencia, que no le cueste nada y de la que no sea consciente. Esta es una caridad que oculta una multitud de pecados.

El capítulo ‘Economía’ está muy cerca de terminar, aunque queda bastante señalado, prefiero terminarlo hoy:

No sigáis siendo un supervisor del pobre, tratad de convertiros en uno de los próceres del mundo (un prócer es una persona de alta distinción o dignidad).

Y para terminar por hoy y el capítulo ‘Economía’ un pasaje que podría pasar por un cuento de Bucay:

Leo en el “Gulistan”, o “Jardín de las Flores”, del jeque Sadi de Shiraz, que preguntaron a un sabio, y dijeron: de los muchos árboles célebres que el Dios Supremo ha creado excelsos y umbrosos, ninguno es llamado ‘azad’, o libre, salvo el ciprés, que no da fruto; ¿qué misterio hay en ello? Él replicó: cada uno tiene su fruto apropiado y su estación señalada, durante la cual se renueva y florece, y en cuya ausencia se seca y marchita; el ciprés no está expuesto a ninguno de tales estados y siempre florece; de esta naturaleza son los ‘azads’, o religiosos independientes. No fijéis vuestro corazón en lo transitorio; pues el Dijlah, o Tigris, seguirá fluyendo a través de Bagdad cuando la raza de los califas se haya extinguido: si tu mano está llena, sé generoso como la palma datilera, pero si no tienes nada que dar, sé un ‘azad’, u hombre libre, como el ciprés.

Perfecta autodefinición que se hace Thoreau. Ahora la imagen (con una buena dosis de sencillez) y hasta la próxima.

flores silvestres

Ayer estuve de excursión (más o menos) en ‘El tren de la naturaleza’. Ha sido una de las mejores cosas que he hecho últimamente. La relajación que da estar en la montaña, la tranquilidad,… y lo bien que me lo pasé allí con los juegos que iban organizando los monitores (Javier y Carlos, gracias!)… muy recomendable, ir si podéis, todavía tenéis hasta octubre.

Este es el último video-reportaje que hago para AgoraNews (al menos por el momento, ya que hemos cerrado la primera temporada de ‘El verano en Madrid’, no sé si habrá más, esperemos al verano que viene). Para ser el último quise un evento especial, lo conseguí, y ha dado como resultado el mejor reportaje de todos los que he hecho. ESPERO QUE OS GUSTE, ya que por el momento no os podré poner más reportajes.

Hace algunas semanas un amigo me comentó como posible video-reportaje ‘El tren de la naturaleza’. La idea me pareció interesante y moví los hilos para hacer el que será mi último video-reportaje en AgoraNews (al menos por el momento). Voy a comentaros un poco en qué consiste:

A las 10:30 en la estación de Cercedilla unos monitores medioambientales (los guías de la ruta) nos ponen un vídeo en uno de los vagones originarios de la línea que une Cercedilla con Cotos, avanzando algunas cosillas sobre las cosas que se verán a lo largo del tren.

Acabado el vídeo-documental los monitores reúnen a todas las personas y las ponen delante de unos mapas y les explican las zonas por las que pasarán. Y ahora comienza el principio de lo mejor: delante de otros cuatro paneles empiezan a preguntar si conocen a cuatro personajes (con nombres que no soy capaz de reproducir); naturalmente nadie los conoce y empiezan las pistas, aunque todavía muy difusas.

Dadas las primeras pistas subimos al tren y nos dirigimos hacia el puerto de montaña de Cotos, más allá del puerto de Navacerrada. Una vez allí comienzan las cuestas con pronunciadas pendientes, los resbalones y el monitor-guía nos dice que si tenemos nos echemos protector solar (aunque parezca extraño, no penséis que en la sierra el sol no apreta, en la sombra la temperatura es muy agradable, pero en el sol termina resultando molesto el calor).

Mientras subimos los monitores nos van acompañando y de vez en cuando nos hacen parar y en cada ocasión hay que descubrir uno de los cuatro pesonajes (que son una piedra, un pájaro, un anfibio y un árbol, no doy más pistas…). Debo reconocer que es un juego perfecto para niños (el 50% de los asistentes, tal vez más), que van ganando puntos en grupos si son los primeros en acertar. Creo que hasta los padres se lo pasaban bien (y yo también).

Terminadas las adivinanzas y bajando hasta un prado comienza la comida, con el cielo ya mostrándonos alguna nube y con una temperatura de unos 20º a la sombra. Después un descansito de 40 minutos en los que la gente puede darse un rodeo por allí cerca, subirse a unos conjuntos de piedra y jugar,…

Pero la comida es el primer indicio de que la excursión se está acabando y, efectivamente, así era. Poco después de comer, en torno a las 15:15 nos disponíamos a volver, pero, una niña se había clavado una astilla y se le había partido dentro (espero que no sea mucho María) tuvimos que acercarnos un rato a una ambulancia militar y allí estuvimos hablando con un soldado que sacó a uno de los perros y, por cierto, nunca había visto a un perro tan bien amaestrado. Le hacía jugar, de golpe le decía “sit” y el perro inmediatamente se sentaba, se alejaba del perro y ni se movía. Impresionante.

El tren nos esperaba desce hacía un rato y no pudismo quedarnos más tiempo jugando con el perro y ya en la estación de tren de Cotos nos dirigíamos hacia Cercedilla y en poco menos de 20 minutos la temperatura subió al menos 6-8ºC, la impresión era un tanto desagradable. Ahora mientras escribo he necesitado encender el ventilador… Aquí en Madrid capital puede que haya 12ºC más. Se fue el fresquito, pero no por mucho si el otoño se acerca rápido.

Después de ir terminando varios libros he recordado que hacía muchos (más de tres meses) que tenía aparcado a Walden. Por fin me veo con tiempo y fuerzas para escribir y no sólo poneros imágenes y/o vídeos. Además, esta es una ocasión especial para mí (bueno, no tan especial): ahora me voy al ‘tren de la naturaleza‘ a hacer grabar el último de los reportajes de mi estancia en AgoraNews (que se acaba el día 15 de septiembre y por fin comenzarán mis vacaciones). El tren de la naturaleza tiene muy buena pinta, sale de Cercedilla, va hasta Cotos y allí te llevan de senderismo y te explican cosas de la naturaleza (todavía no sé muy bien qué cosas, pero prometo contároslas).

Pero vamos a lo que veníamos: Walden y comenzamos con alguna frase, como siempre:

Deseo que haya tantas personas diferentes en el mundo como sea posible; pero quisiera que cada uno fuera muy cuidadoso en descubrir y seguir su propio camino, y no el de su padre o el de su madre o el de su vecino.

Creo que seguir los pasos del padre abre muchas posibilidades de empleo, pero me parece tan poco optimista, querer aspirar sólo hasta lo que ya se aspiró anteriormente en el seno de tu familia. Puede que yo no llegue muy alto (midámoslo en salario), pero desde luego que apunto alto. Hay una frase de Maquiavelo en El Príncipe que dice algo así como: “El buen arquero sabe que para alcanzar a su enemigo a largas distancias, tiene que apuntar muy por encima de la cabeza de su objetivo para que con el desgaste de energía caiga por su propio peso” (esa es la idea básica). Pues así pienso yo, cambia largas distancias por largo tiempo/plazo y enemigo por nivel de vida. ¡Apuntemos muy alto! ¡¿Por qué voy a decir que me conformo con ser mileurista?! El peso del tiempo podría hacer que me quedase en 800€ al mes. ¡Propongámonos cobrar 5000€ al mes!, puede que se queden en 4000€, que no está nada mal, ¿no?

Sigamos.

Si un hombre tiene fe, cooperará con igual fe en todas partes; si no tiene fe, seguirá viviendo como el resto del mundo con quienquiera que se junte.

No especifica muy bien qué tipo de fe, pero dudo mucho que se refiera a fe de religión. Esta fe es la confianza que una persona pueda tener en sí misma.

Hay algunos que han tratado por todos los medios de persuadirme para que me hiciera cargo de alguna familia pobre de la ciudad […] he llegado a hacerles el ofrecimiento, todos han preferido sin dudarlo seguir siendo pobres.

Luego hace suponer que les ponía a cultivar la tierra con él, a bañarse en la laguna que estaba casi helada, a estar en soledad todo el día,… y se iban de allí. ¿Tanto necesitamos la vida en la ciudad, sus chismes, sus rutinas, jaleos,…? Seguramente algún año de mi futuro lo tomaré como sabático y me largaré a alguna zona en un plan lo más similar posible, hasta entonces no puedo ni dar una respuesta parecida.

La fotografía se convirtió en habitual, así que hoy, en el regreso de Walden, no podía faltar:

amampola