Hace unos días vi la película ‘La balada de Cable Hogue‘, una película que puede no parecer gran cosa. Pero, a medida que se va sucediendo la banda sonora, todo cambia. Acabé la película silbando “Tomorrow is the song I sing”. Creo que es la mejor Banda Sonora de Jerry Goldsmith. Bueno, no quiero ser pesado hablándoos de la película, que os recomiendo. Os pongo un vídeo con la canción, aunque no es muy bueno y aparece hablando el protagonista en algún momento, pero la esencia de la canción queda mucho más que recogida. Os dejo también la letra por si os animáis a seguirla cantando XD

Tomorrow is the song I sing
Yesterday don’t mean a thing
I’ll make today my next day’s dawn
And I’ll still be here grinning
When the sun goes down

I’ll get through this day first
It’s not the worst
I don’t care
I’ll be there
To put the sun to bed

Tomorrow is the song I sing
Tomorrow ragmen can be kings
The smile I wear will be my crown
And I’ll be lighting up a lifetime when the sun goes down

Tomorrow is the song I sing
Tomorrow ragmen can be kings
‘Cause sometimes kings may ragmen be
If it can happen to a king, it can happen to me

I’ll get through this day first
It’s not the worst
I don’t care
I’ll be there to put the sun to bed

Tomorrow’s still the song I sing
Good or bad,
Whatever it brings
Got no choice,
Greet the day
And whatever decides old fate,
I’ll make fate pay

Seguimos con el libro El fin de los medios masivos de Mario Carlón y Carlos A. Scolari como editores. El cuarto capítulo versa sobre la industria musical. Como en los capítulos anteriores, está muy desfasado. Trata cosas con datos de 2006. No me extrañaría nada que este artículo de Paolo Bertetti fuese escrito a comienzos de 2008 por las referencias que hace. Esto es arqueología, lo siento, no puedo darle tampoco el visto bueno, aunque no es tan prescindible como los tres capítulos anteriores. Vamos con él:

“El consumo musical en los últimos tiempos ha pasado cada vez más por la práctica de la descarga (legal e ilegal), o sea a través de la descarga de Internet”. (Poco a poco se va aproximando hacia las posturas de la SGAE, lo cual es un punto muy en su contra para mí).

“Según el Informe 2008 sobre el estado del mercado en línea elaborado por la IFPI (International Federation of Phonographic Industry, 2007) las canciones legalmente descargadas han superado los 1,7 mil millones (con un incremento del 53% respecto al 2006), esto es un valor de mercado de unos 2,9 mil millones de dólares (15% del mercado musical global); a estos datos hay que agregarles las canciones descargadas ilegalmente, que se estima ascienden a 10 mil millones de dólares, en relación de 20 a 1 respecto a las descargas legales” (NO voy a opinar…).

Luego intenta hacer una explicación del disco como texto y utiliza un vocabulario muy específico, cuando el contenido es totalmente vulgar. Usa palabras o expresiones como: ‘texto sincrético’, ‘sistemas semióticos’, ‘texto discográfico’, ‘soporte vinilítico’, ‘peritexto’, ‘relación entre texto y paratexto’, ‘sociosemiótica’, ‘condensación de los discursos’, ‘textual sincrético’, ‘substancias de la expresión’,… Me parece un acto de la mayor pedantería posible; un acto de confusión que hace que las cosas sencillas parezcan difíciles, por lo cual, SOBRA. Si todas las páginas como las 3 que utiliza para esto (que no va a ningún sitio; analizar el disco como texto y ponerse a hablar de los diferentes tipos de discursos, según sea la portada, la contraportada, las letras de las canciones,…) se quedaría en unas 50 páginas de casi 270.

Luego, 8 páginas para explicar el nacimiento del disco no sé cuantos RPM,… el uso de la historia está bien para saber que el autor sabe mucho (sobre lo suyo), pero utilizarlo en un tratado sobre Internet… me recuerda a esas asignaturas que damos todos los años en Periodismo sobre ‘Las nuevas tecnologías’, y resultan ser asignaturas en las que se da todo desde 1450 a 1990, es decir, que las sólo se dan las viejas nuevas tecnologías. Nunca hemos dado nada de Internet.

Así, te dice: “para nosotros el texto discográfico es un texto sincrético, el fruto de la unión entre un componente musical, un componente verbal, un componente visual y un elemento objetual, donde en mayor o menor medida todos confluyen en la creación de un efecto de sentido completo” (no sé si es profesor, pero me alegro de que no me dé clase a mí; sería una pura tortura, porque seguro que sería de esos profesores que si te equivocas en un punto de sus complicadas reelaboraciones de definiciones sencillas te suspende).

Ahora dedica otras 8 páginas para hablar de la digitalización y los nuevos formatos, pero como lo haría uno de la SGAE, pero a eso ya llegaré.

“La canción se ha transformado en un documento legible […] también por la computadora […]. La pieza musical se abre a nuevas posibilidades de fruición cotidiana, a inéditos procedimientos de uso y reutilización creativa”.

“El escenario es el de una progresiva “desintermediación” en grado de hacer entrar seriamente en crisis, en un futuro, el rol de la industria discográfica grande y pequeña, con la caída de los costos de producción y el acceso de cualquier sujeto al proceso de creación discográfica”. (También le echa la culpa a MySpace y similares por hacer famosos a gente que no tenía posibilidades mediante las discográficas. Pero no se da cuenta de que los grandes seguirán siendo grandes. Un desconocido nunca desbancará a los Rolling Stones, por ejemplo. Los que realmente perjudican a los cantantes son los programas como Operación Triunfo que pone a gente corriente a su mismo nivel. Y si alguien llega a ser conocido mediante el uso de una red social es porque se lo merece; una red social, con miles y miles de personas críticas, nunca premiará a alguien que no se lo merezca).

Ahora se calma y se hace sólo informativo su texto: “los dos modelos de negocio que se han mayormente afirmado son el basado en el ‘pay-per-download’ y el que prevé una suscripción mensual que permite escuchar y descargar canciones de una determinada web (se nota que no conoce Spotify) […]. Desde esta perspectiva, podría nuevamente volver a ser la canción simple, con el incentivo de un particular videoclip, el centro de la atención de la producción musical […]. Se podría pensar que, en un futuro próximo, la relación entre el músico y su público  será más intensa (el artista inserta un trozo musical y lo cuelga en la red).

No me gustan nada las visiones parciales que resultan tan obvias. Hasta ahora sólo hemos tenido una versión. Si se dan ventajas, son las de lo analógico. Si se dice algo malo, va a ser sobre Internet. Menudo grupo se ha juntado en el libro. Espero que me sorprenda el siguiente capítulo que trata sobre la radio…

Y creo que es bonito usar a Bob Dylan para celebrarlo un poquito.

¡¡¡Y MUCHAS GRACIAS POR PASARTE POR AQUÍ!!!

Mi escasez de tiempo por lo menos, todavía, me permite escuchar música. Hoy os dejo una de las canciones que más que agrada escuchar en cualquier momento: Across de Universe de los Beatles:

Y os pongo la letra primero en inglés y luego en español, por cierto, una letra preciosa:

Words are flowing out like endless rain into a paper cup,
They slither while they pass, they slip away across the universe
Pools of sorrow, waves of joy are drifting through my open mind,
Possessing and caressing me.
Jai guru deva om
Nothing’s gonna change my world,
Nothing’s gonna change my world.
Images of broken light which dance before me like a million eyes,
That call me on and on across the universe,
Thoughts meander like a restless wind inside a letter box they
Tumble blindly as they make their way
Across the universe
Jai guru deva om
Nothing’s gonna change my world,
Nothing’s gonna change my world.
Sounds of laughter shades of earth are ringing
Through my open views inviting and inciting me
Limitless undying love which shines around me like a
million suns, it calls me on and on
Across the universe
Jai guru deva om
Nothing’s gonna change my world,
Nothing’s gonna change my world.

Y la letra en español:

Las palabras surgen a raudales como una lluvia infinita en un vaso de papel
Se deslizan al pasar
Desaparecen a través del universo
Charcos de tristeza, olas de alegría flotan en mi mente abierta
Poseyéndome y acariciándome
Jai Guru De Va Om
Nada cambiará mi mundo
Nada cambiará mi mundo
Imágenes de luz encima bañando ante mí como un millón de ojos
Que me llaman y me llaman a través del universo
Pensamientos serpenteando como un viento inquieto en un buzón
Tambaleándose ciegamente en su camino a través del universo
Jai Guru De Va Om
Nada cambiará mi mundo
Nada cambiará mi mundo
Sonidos de risas y sombras de tierra resuman en mi vista abierta
Incitándome e invitándome
Un amor imperecedero y sin límites brilla a mí alrededor como un millón de soles
Llamándome y llamándome a través del universo
Jai Guru De Va Om
Nada cambiará mi mundo
Nada cambiará mi mundo.

Llevo casi un mes, por motivos de trabajo, llendo a eventos relacionados con el mundo de internet, la innovación, los medios del futuro, el emprendizaje,… y haciendo entrevistas a los principales ponentes: Sebastián Muriel (Director General de RED.ES), Alejandro Echevarría Busquet (Presidente de UTECA y de Telecinco), Eladio Gutiérrez (Presidente de Impulsa TDT), otras personas con cargos importantes en televisiones, de plataformas de medios, y numerosos emprendedores (se pueden ver todas en www.agoranews.es).

He ido sacando, involuntariamente, una conclusión: el presente y el futuro no son como un edificio de mil plantas que se va construyendo una encima de la otra. Sería más bien como una pirámide invertida, en la que sobre cada planta hay algo más y sobre la planta superior habrá más cosas (información, innovación, tecnología,…).

Pero no he visto que en muchos sectores se esté haciendo algo distinto para impulsar el negocio futuro. Pongamos un ejemplo: ¿por qué cuesta lo mismo comprar un disco de música en la tienda que por Internet? Pagar 1€ por canción puede hacer que un disco normalito te cueste unos 12€, más o menos lo mismo que en la tienda. Algo no me cuadra. Así no se lucha contra el pirateo.

Luis Arroyo (Socio Fundador de Multimediados) en una conferencia, en el turno de preguntas del público dijo que tal vez la solución de la televisión convencional fuese el micropago. Por ejemplo a un céntimo por hora. Creo que todo el mundo estaría dispuesto a pagar un céntimo (incluso 5 XD) por ver una hora de televisión, pero si nos piden 1€, seguro que cae el número de televidentes.

Con la música por Internet ocurre igual. ¿Por qué no instauran el micropago y no 1€ por 3-5 minutos? Me parece que el micropago sería ideal para luchar contra el pirateo de música y deberían planteárselo las discográficas.

Los Hombres G tomaron hace unas semanas una decisión interesante: abandonaron las discográficas y ahora sólo trabajarán por Internet. Descargarte una canción suya desde su página cuesta 1,22€ + IVA. Más caro aún. Creía que iba a ser una buena alternativa, pero son más caros aún.

El futuro, si está en Internet, tiene que dejar de construirse como una prolongación idéntica del presente. Si no, viviremos en un presente constante.

Hoy una migo me ha pasado una canción de Vangelis que no conocía. Según pone es inédita. Está genia. Es un poco larga (casi 10 minutos) y muy lenta, pero para descansar y relajarse un momento… muy recomendable.