Hoy me han publicado una parte de un artículo en La Razón sobre Rubalcaba, os dejo primero lo que han puesto en el periódico y después lo que yo escribí. Lo que me han publicado también es parte de una entrevista que me hicieron
-La presentación de Rubalcaba como candidato significa dos cosas: que comienza la campaña electoral y que vuelven los grandes discursos con alta carga emocional, como lo hubieran hecho Churchill o Kennedy. Lo que diferencia los discursos de Rubalcaba es que no se han hecho desde un Gobierno que venía haciendo lo contrario de lo que él decía.
– Rubalcaba puso la razón al servicio de la emoción para conseguir llegar a un público que cada vez está más distante del PSOE.
– Debería haber esperado a iniciar ese discurso hasta que se convoquen elecciones. Un buen discurso no es atemporal y tiene que ir ligado al contexto.
– En politología se suelen escoger entre tres y siete elementos y todo el discurso se centra en ellos. Los de él se centran en los jóvenes, el centro y la izquierda.
– Quiere mostrar que es esquemático, muy organizado y preparado.
– En cuanto a la imagen de su cartel como candidato, su gesto de poner el puño en la barbilla suele denotar que tiene algo que ocultar. Además, la tipografía es distinta a la del PSOE.
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El artículo tal cual lo mandé, aunque por falta de espacio no lo pudieron poner entero:
La presentación oficial de Alfredo Pérez Rubalcaba como candidato del PSOE para las próximas elecciones generales significa fundamentalmente dos cosas: que comienza la campaña electoral y que vuelven los grandes y preparados discursos con una alta carga emocional, como lo hubieran hecho Churchill o Kennedy cuando hablaban a sus ciudadanos. Lo que diferencia Rubalcaba de esos históricos oradores es que no se han hecho desde un gobierno que venía haciendo lo contrario de lo que él decía.
El nuevo candidato socialista, nos tenía intrigados con su presentación de su candidatura. Estaba preparando unos carteles en los que aparecía como un político renovado, cercano y alegre. Sus mensajes comenzaban a llegarnos con cuentagotas y todo parecía indicar que iba a ser un gran acto, como lo ha sido.
Su discurso ha sido magnífico y ha demostrado que es un candidato con cabeza y con corazón, que está dispuesto a hacer todo lo que esté en sus manos sin hacer promesas vacías. Las propuestas electorales que ha lanzado son interesantes y muy encaminadas al electorado de izquierda y de centro, que le han servido para atacar indirectamente al PP, partido al que apenas ha mencionado. Así, se apropiaba de  buena parte del discurso del movimiento 15-M como de recuperar el impuesto de patrimonio (que eliminó el PSOE), crear impuestos para la banca, regular los mercados financieros, rechazar el copago o cambiar la ley electoral (pese a que votó en contra de reformarla hace siete meses).
A pesar de la clara contradicción entre sus propuestas y lo que ha hecho en el Gobierno como Vicepresidente, Rubalcaba ha sido muy convincente. Se notaba que el discurso estaba muy medido y preparado, incluso parecía que improvisaba, lo cual hacía que sus palabras sonasen más realistas.
Rubalcaba puso a la razón al servicio de la emoción para conseguir llegar a un público que cada vez está más distante del PSOE. Por eso se mostró ambicioso pero realista con las limitaciones coyunturales. Representando a la figura del experto que todo lo sabe y que tiene todas las soluciones, nos habló diciéndonos que nos escuchará (como decía Kennedy), que hará y que luego nos lo explicará.
La cuestión que nos surge es ¿por qué no lo hace ahora? ¿Por qué tenemos que retrasar la salida de la crisis si ya tenemos las soluciones? ¿Acaso alguien dejaría de tomar la medicina cuando tiene una peligrosa enfermedad? Tal vez Rubalcaba debería haber esperado para iniciar este discurso hasta que se convoquen las elecciones. Un buen discurso no es atemporal y tiene que ir ligado con su contexto y a Rubalcaba le ha fallado este último.
Ahora tendrá que luchar día tras día con un PP que acusará al Gobierno de no usar unas medidas que ya tiene cuando Rubalcaba las va vendiendo como las soluciones a la crisis. Rubalcaba dijo en su discurso que “el futuro no es algo por venir, es algo por conquistar” y que “en esta campaña nada está escrito; nada está decidido”. Son claras muestras de un gran orador, pero se tiene que enfrentar, de momento, a los más de quince puntos de diferencia que todavía le separan del PP. Habrá que esperar a ver cómo digiere la sociedad el mensaje del nuevo candidato socialista y veremos entonces si su mensaje resulta tan convincente como lo parecía.