En numerosos casos, la relación con los jueces o con miembros de órganos judiciales de menor rango (basta un becario) puede servir de pie de apoyo en una investigación. Por el contrario, en algunas ocasiones son ellos los que intentan bloquear todas las vías de colaboración.

Según nos cuenta Francisco Pérez Caballero, muchas veces ha recibido ayuda de los jueces, puesto que “ellos tienen claro que tienen que hacer justicia pero saben que la información es fundamental y que la sociedad quiere información. La gente quiere saber qué le ha pasado a Marta del Castillo, si Santiago Mainar es culpable o inocente,… si puedes conseguir datos de esas investigaciones y te la puede facilitar un juez o un abogado, no hay ningún problema y ellos son conscientes de esto. Su profesión les impide hacerlo públicamente, pero todos lo hacen”, pero, podríamos añadir, no se la facilitan a cualquiera.

La relación de Melchor Miralles con los jueces, nos dice, es “de absoluto respeto, como debe ser, pero de cero temor. Ello a veces genera problemas porque hay muchos que se valen del temor de los ciudadanos para no hacer correctamente su trabajo”. Sobre la influencia que ejercen los jueces en el desarrollo de la investigación periodística, opina que “en la mayoría de los grandes casos, en España, la Justicia ha ido por detrás de los medios, la Justicia ha iniciado sus investigaciones después de que los medios denunciaran los casos. Una vez que arrancan los sumarios, el ámbito judicial resuelve las responsabilidades penales o civiles y los periodistas informamos”.

Dependiendo de los jueces, también pueden variar las acusaciones, en forma de injurias o de calumnias, que reciben los periodistas. Así, la mayoría no entran a trámite y las que entran suelen ser recurridas hasta el límite de las posibilidades.

Antes de conocer las denuncias que han recibido nuestros entrevistados, es útil conocer la diferencia entre injuria y calumnia:

–          Injuria: acción o expresión que lesiona la dignidad de otra persona menoscabando su fama o atentando contra su propia estimación.

–          Calumnia: acusación de un delito a sabiendas de que tal acusación es falsa o temerario desprecio a la verdad.

Francisco Pérez Caballero ha tenido suerte, “en mi caso no he recibido ninguna. He intentado hacer las cosas siempre muy bien. A las redacciones llegan muchas querellas, aunque la mayoría no se admiten a trámite porque no tienen ninguna base. Algunos se cabrean porque se hable de un crimen que se cometió en su pueblo hace veinte años y te ponen una demanda. A mí me han amenazado muchas veces con demandarme para impedirme que grabe en la calle, por ejemplo. No nos podemos asustar tampoco. El periodismo ha estado siempre perseguido y cuanto más importante sea la noticia a más gente va a molestar. Lo normal es que los jueces protegieran a los periodistas, pero, sobre todo por la prensa del corazón, están ahora girando hacia el derecho a la intimidad, hacia la propia imagen, la privacidad,… conceptos que muchas veces chocan con las cosas que si se deben contar”.

Melchor Miralles ha tenido menos suerte: “he recibido más de un centenar.  He perdido algunas en primera instancia y creo que  sólo una en sentencia definitiva, que yo recuerde”.