Entendemos por off the record, aquella información obtenida y que no se puede usar en ningún reportaje ni en momentos posteriores. Significa que se está fuera de la grabación y que la información que se reciba en ese momento es confidencial y sólo se utilizará para ayudar a guiar una investigación. Lo ideal sería que las fuentes anónimas sean contrastadas al menos con una segunda fuente que sí se pueda citar, si no se consigue convencer a la fuente de que hable en on the record. Hay muchos investigadores que no aplican esto porque no lo consideran bueno y prefieren realizar investigaciones más costosas o más incompletas, y no usar el  off the record. Este privilegio de confidencialidad no es absoluto y se podría romper en caso de juicio.

Veamos qué importancia le dan nuestros entrevistados:

–          Francisco Pérez Caballero: “es básico. Además, cuanto te hablo de honradez, hay que respetarlo al 100%. Hay gente que confía en ti y te da ciertos datos que no puedes revelar a pesar de que sean muy golosos, porque perder esa fuente puede acabar con el reportaje y con otros del futuro. Además, esa información puede no estar madura,… Es fundamental que las personas que colaboran se sientan confiadas, y te pueden dar un dato que no puedes revelar”.

–          Melchor Miralles: “el off the record hay que respetarlo y puede ser enormemente útil, o al menos a mi me lo ha sido. Y el periodista que no lo espeta lo tiene muy crudo porque es pan para hoy y hambre para mañana. Off the record no es no contarlo sino contarlo sin poder citar la fuente, lo cual te lleva a que sea ineludible contrastarlo por otro lado”.