Si algo caracteriza a una investigación periodística es que no es fácil y en su camino se presentan numerosos problemas, bien sean para encontrar información, fuentes, contraste, limitaciones editoriales,…

Así lo describe Francisco Pérez Caballero: “una investigación siempre está llena de dificultades, desde el principio. Pero creo que lo más difícil de todo es encontrar una buena pista, una línea que seguir y no tener miedo a preguntar, ni prejuicios (no quitarle la importancia porque no sea lo más políticamente correcto o porque no sea el asunto más llamativo). Esforzarse en encontrar algo que no haya encontrado un compañero de otro medio, sobre todo”. Lo que ha solido encontrar es “silencio, falsas pistas, gente que te dice cosas interesadas para despistarte, dificultad para hablar con las altas instancias, conseguir papeles/documentos judiciales que sustenten lo que estás investigando, hablar con la policía (hay que tener contactos dentro, porque los gabinetes de información están para dar lo justo y despistarte),… las dificultades son todas. Hay que tener un poco de carácter, ganarse a determinadas personas, haciendo y devolviendo favores que te van abriendo pequeñas puertas que luego te ayudan en otras investigaciones. Nada es fácil, pero es muy gratificante obtener aunque sea un dato que no se había encontrado antes”.

Para Melchor Miralles, el paso más difícil es “aunque parezca una tontería, y por eso hablaba de la importancia de la tenacidad, ser capaz de tocar a una puerta la vez 101 cuando previamente te la han cerrado 100 veces”. Se ha encontrado “con muchos y variados problemas, pero en los asuntos importantes, con la presión, y en mi caso la capacidad de coacción y amenaza del poder. Es duro soportarlo”.