Para que haya investigación tiene que ocurrir los más importante: descubrir algo para investigar: un indicio, una pista, un chivatazo, aunque sólo sea ver algo que no cuadra. Luego viene el resto: el desarrollo de la investigación que dé lugar a un descubrimiento o a la nada. Teóricamente la investigación parte de un hecho que puede ser conocido o no. Si es conocido puede ser porque ya se ha informado sobre ello en la información diaria, pero puede que no lo conozcamos y venga del rumor o por fía de la confidencia. Antes de seguir, hay que definir el campo de lo que se va a investigar para determinar a qué fuentes se va a acudir y en qué orden. Más adelante hablaremos de los tipos de fuentes. El paso siguiente es sacar conclusiones de las fuentes y confirmarlos vía contraste, para saber si podemos seguir adelante con nuestra investigación o si no podemos hacerlo. Entonces, buscamos nuevas fuentes e intentamos estar contrastando lo que tenemos con lo que vaya ocurriendo a última hora, para pasar a elaborarlo y publicarlo.

Una vez que conocemos la teoría, veamos cómo han solido iniciar las investigaciones nuestros entrevistados:

Francisco Pérez Caballero nos cuenta que “hay investigaciones que empiezas porque hay una noticia que ha salido y se ha quedado incompleta. Hay veces en las que llega algo a la redacción, un documento, una fotografía, una grabación,… y eso te hace iniciar el movimiento. Yo por ejemplo he trabajado en asuntos políticos, judiciales, crímenes, temas del pasado, algo de actualidad… y hemos buscado reconstruir casos sin resolver para intentar descubrir algo, hablar con criminales, con víctimas,…”.

Melchor Miralles: “la mayoría de las grandes historias que yo he hecho han nacido o de la casualidad o de la búsqueda personal de ella”.

Podríamos decir que aunque lo llamamos casualidad, como en todos los oficios, nos estamos refiriendo a otra cosa. Nos estamos refiriendo a la casualidad que llega después de que hayamos creado un gran pararrayos para ello, levantado con el esfuerzo y con la astucia personal. Sólo en los casos de amiguismo paternal podría descubrirse algo, y sería por mera filtración, con lo cual el contraste y el demás proceso periodístico se pasaría por alto. Por tanto, salvo que esté en las palabras de los entrevistados, dejaremos de usar el término casualidad.