Vamos hoy con el último capítulo de El fin de los medios masivos (editado por Mario Carlón y Carlos A. Scolari) que trata sobre la televisión (nos queda otro sobre el fin de los blogs). Como ya les iba diciendo, miedo me daba que hubiese tantos artículos (4) sobre la televisión, y no que equivoqué: en el cuarto cantó la perdiz… Eliseo Verón habrá hecho cosas muy importantes, pero toda persona de cierta edad tiene sesgos. A los 74 años la forma de escribir roza la pedantería y más cuando se tiene que demostrar continuamente lo listo que se es. Ha hecho un artículo que trata exactamente lo mismo que los tres anteriores (paleo y neo televisión), pero de la forma más aburrida que os podáis imaginar. No he seleccionado mucho de este capítulo, todo lo repetido lo he obviado, entendedme:

“La paleo-tv es caracterizada por Casetti y Odin a través de dos aspectos fundamentales: su “contrato de comunicación” y la manera en que se estructura el “flujo” de la oferta. El contrato de comunicación de la paleo-tv es esencialmente pedagógico: los televidentes son “maestros”. La comunicación pedagógica tiene tres características: 1) su objetivo es la transmisión de saberes; 2) se trata de una comunicación voluntarista, y 3) supone una fuerte jerarquización de los roles: hay los que saben, y los que esperan la comunicación de los que saben. […] Tiene una programación estructurante: los problemas se diferencian claramente unos de otros, están definidos por géneros, y se ubican en una sucesión preestablecida de horas del día y de días de la semana”.

“La neo-tv, de acuerdo con Casseti y Odin, implica un cambio de “modelo relacional” y los tres grandes aspectos de la paleo-tv entran en crisis. De pedagógica, la tv se vuelve próxima y asequible. El televidente comienza a intervenir expresando sus deseos y preferencias en tiempo real, por teléfono. […] La pantalla chica se convierte en un espacio de conversación, y la vida cotidiana se vuelve el referente primero de la tv. Se mezclan los géneros (información, juegos, variedades, ficción, debate? y se montan de manera cada vez más fragmentada. […] En los noticiarios, por ejemplo, se anticipa el programa que viene a continuación. Las formas audiovisuales se fragmentan también en planos más cortos, con montajes más rápidos y transiciones más bruscas”.

“Según ellos, la neto-tv no invita a los espectadores a poner en marcha un conjunto de operaciones de producción de sentido y de afectos, sino simplemente a vivir y a vibrar con la tv […]. Pasar de la paleo-tv a la neo-tv es pasar de un funcionamiento en términos de contrato de comunicación a un funcionamiento en términos de contacto”.

“Mirar la paleo-tv implicaba actividades cognitivas o afectivas con una plena dimensión humana: comprender, aprender, vibrar al ritmo de los acontecimientos relatados, reír, llorar, tener miedo, amar, simplemente distraerse. Mirar la neo-tv no implica más nada de todo esto. La puesta en fase energética es una puesta en fase en el vacío, sin objeto”

“El pasaje al tercer milenio comporta el esbozo de una tercera etapa en la historia de la tv de masas. […] El interpretante que se instala progresivamente como dominante es una configuración compleja de colectivos definidos como exteriores a la institución televisión y atribuidos al mundo individual, no mediatizado, del destinatario. […] Esta tercera fase anunciaría el fin de la tv de masas”.

“El elemento central de la evolución en curso es que la programación del consumo pasa de la producción a la recepción”

“A lo largo de la segunda mitad del siglo pasado, se pasó de un receptor pasivo, prisionero de la grilla de programación de una oferta escasísima, a un receptor autónomo y activo, que consume el audiovisual que desea consumir en el momento que él elige para hacerlo. Este proceso implica una creciente divergencia entre oferta y demanda y una decreciente importancia del directo y del consumo en tiempo real”

“Como se diría en una telenovela globalizada cualquiera: Estoy aquí y ahora mirándote, consumiendo tu producto, porque me da la gana. ¿Me entiendes? Oye, ¿qué más da? ¿Qué hay de malo en ello?”

Dicen que todo lo bueno tiene un final, por suerte todo lo malo también… Ahora sólo queda un capítulo y trata sobre el final de los blogs… miedo me da… Por cierto, en este artículo no se ha dicho ni una sola palabra sobre el final del televisor…