Creo que este libro ha intentado dominar el arte de llenar páginas. Sólo así explicaría que se hicieran dos capítulos sobre el cine y que en los dos se cuente lo mismo de distinta manera; con su misma forma aburrida de contar la historia. Vamos a ver lo que destacamos en este capítulo de Eduardo A. Ruso en el libro El fin de los medios masivos de Mario Carlón y Carlos A. Scolari (como editores):

“Un fantasma recorre de uno a otro extremo la historia del cine, y no es otro que el de su propia muerte”.

“Casos emblemáticos”: “a lo largo de las tres décadas de […] cine mudo, sucesivas crisis en la producción, el espectáculo […] y sucesivas conmociones en las cuales lo incierto y las discontinuidades marcaron cada paso”

“Algo relativo al drama de la muerte física paree acechar en estas afirmaciones. Y no sólo la desaparición de las películas está en juego, sino que en ciertos casos, las que intervienen dramáticamente son vidas humanas, trasladando la experiencia a la biografía de cineastas y espectadores”

Citando a Susan Sontag: “Si la cinefilia ha muerto, el cine, por tanto, ha muerto… no importa cuántas películas, por muy buenas que sean, se sigan haciendo. Si el cine puede resucitar será únicamente gracias al nacimiento de un nuevo género de amor por él”

Distingue tres ámbitos que “por lo común se entremezclan al mentar esta situación”, sobre la muerte del cine, según Godfrey Cheshire:

  1. En primer término aludía a lo que denomina como Films, esto es, la tecnología fílmica basada en procedimientos fotográficos que reposan en los elementos fotoquímicos tradicionales.
  2. En segundo lugar, remite a lo que los anglosajones denominan Movies, las películas en el sentido de ese tipo de espectáculos proyectados en una sala oscura frente a una pantalla, dispuestos para públicos que han decidido invertir parte de su tiempo en su fruición (goce). Es decir, lo que implica ir al cine.
  3. Por último, distingue lo que denomina Cinema: el arte cinematográfico tal como se ha instituido desde un estadio temprano del siglo XX.
  4. Film, Movies, Cinema: tres componentes de un fenómeno múltiple y complejo. Sin más preámbulos, el autor exponía el estado de las cosas respecto de cada uno. En cuanto al Film, lo que detectaba en el mismo filo del cambio de siglo era una muerte repentina. Para la dimensión de las Movies, advertía una mutación forzada. Por último, para el Cinema, creía encontrarse ante la evidencia de una decadencia acelerada”.
  5. “Puede apreciarse que algunas de sus prospectivas han fallado, o bien en la apreciación de ciertas tendencias, o bien en términos de los plazos propuestos a esos procesos. La reconversión acelerada hacia la digitalización (en el plano del Film y de las Movies) no se ha cumplido con la celeridad que parecía evidente hace diez años, aunque parezca claro que es cuestión de tiempo que se produzca”.
  6. Cinema: “ha sido curiosamente desafiada por todo tiempo de tráficos en red de materiales audiovisuales para un consumo que oscila entre lo hogareño o la tribalidad de nuevas formas de cinefilia, que poseen un pie en ámbitos virtuales y otro en la forma de distintos tipos de gregarismos que cobran la forma de videoclubes especializados, festivales temáticos o similares, dando alternativas a la producción, la circulación y el acceso que eran impensadas tan sólo a fines de los años noventa […]. Al parecer, existe la vida después del cine, e incluso se lo sigue llamando cine“.

Este artículo me costó realmente leerlo, porque decía cosas muy similares a las anteriores y era denso y largo. Sólo al final se podía observar algo, es decir, todo lo salvable del artículo. Aunque el final consigue salvar algunas películas… En el próximo comenzamos con la televisión, y parece, por lo que ya he mirado, que pinta bien.