Reconozco que este capítulo de El fin de los medios masivos de Mario Carlón y Carlos A. Scolari (como editores, sobre la radio lo cojo con menos predisposición a la crítica. Yo soy de esos que todas las mañanas se levantan y antes de moverme de la cama me pongo los auriculares hasta que llego a clase. Además, no creo mucho en la radio por Internet, porque creo que habría que llamar de otra forma a muchas de las cosas que se denominan radio; por lo cual coincido en algunos puntos con el autor de este artículo que se llama José Luís Fernández. Vamos a verlo con mayor profundidad:

“La radio, como todos los medios, ha sufrido y sufre asedios que presuponen una puesta en riesgo de su existencia”.

“Es un dulce recuerdo del pasado que insiste en pervivir para ser compañía de individuos que, al menos por momentos, o no la consiguen de otro modo o la prefieren frente a una compañía humana, o para satisfacer a aquellos despistados que no encuentran otra manera más eficiente, menos pasiva, más racional, de informarse acerca de la hora o el clima en la propiedad en la que está viviendo”.

“La ficción y la información conviven en sus textos, entreveradas con otros tipos discursivos como el publicitario y el musical. […] No hay ninguna radio efectivamente reconocida como tal plenamente informativa así como no hay ninguna plenamente musical”.

La radio es “una oferta discursiva en vivo, en interacción con lo grabado, generada por un centro emisor, con carga informativa variada, entrelazada con otros tipos discursivos, que se puede recibir realizando otras actividades sociales que requieran visión y atención”.

“La radio muy posiblemente siga viva mientras subsistan las necesidades que aparentemente la mantuvieron así hasta ahora, pero esa vida seguirán pareciéndose bastante al actual estado de hibernación teórica”.

“Para ser precisos, la imagen no ha sido un enemigo de la radio en el sentido de disputarle o competir en la representación de las escenas que el medio iba construyendo” (no estoy muy seguro de esta afirmación…)

“La música sin imágenes que la acompañen, la ilustren o la expliquen, sigue teniendo vida propia” (de ahí el éxito del mp3)

“En el despliegue, vertiginoso como todo lo que ocurre en estos días, entre radio e Internet ocurren varias cosas al mismo tiempo:

  • A través de la Web, podemos sintonizar ahora emisoras de radio, algunas […] que no están presentes en el sintonizador de AM o FM.
  • Las emisoras tienen sitios Web.
  • Luego están los portales, de mecanismo peer to peer, entre los que destaca LastFM. […] Si el modelo broadcasting se basaba en un emisor central, los sistemas p2p tienden a organizarse a partir de los gustos de los usuarios pero arman redes para organizar el contenido general”.

“LastFM es un sistema equivalente a otros como Youtube, Messenger, Facebook, Linkedin y tantos más. […] Que se le denomine radiofónico a alguno de estos procedimientos es una prueba más de que la radio no es objeto serio de teoría”. (punto en el que estoy totalmente de acuerdo)

“Dos alternativas para la escucha distantes entre sí:

  • Escuchar radio a través del ordenador mientras se trabaja sobre la pantalla en cualquier otro software. En este caso, no hay diferencias respecto de escuchar radio mientras se conduce un automóvil.
  • Escuchar textos de sonido, seleccionados total o parcialmente por el escucha, mediante interacciones con interfaces teclado/pantalla del ordenador. […] Aunque la sociedad la siguiera denominando ‘radio’, se trataría de un procedimiento mediatizador claramente diferenciado y la radio, tal como existe hoy la hemos descrito, habría muerto (si triunfa la 2ª alternativa)”.

“Tres condiciones de base para que la radio a la que nos referimos siga existiendo:

  • Que haya instituciones emisoras que produzcan textos de sonido, con preeminencia de fragmentos en vivo e informativos.
  • Que haya sectores de la sociedad, más o menos extensos, interesados en recibir textos de sonido, con preeminencia de fragmentos en vivo e informativos, es decir, como fuente al menos parcial de construcción de imagen del mundo en que se vive.
  • Que a esos sectores sociales les interese ejercitar esa recepción, mientras desarrollan otras actividades sociales”.

Como les he dicho no puedo hacer mucha crítica, porque con este artículo estoy bastante de acuerdo. Espero que siga sin tener que ser muy crítico con el siguiente capítulo que trata sobre el cine.