Vamos hoy con el capítulo tercero del libro El fin de los medios masivos (de Mario Carlón y Carlos A. Scolari como editores), que es otro capítulo que sobra y que no habría leído si no me entrase en un examen, pero hay que cumplir con la obligación.

¿Por qué este capítulo es malo? Por que se siguen pasando por alto todas las ventajas que tiene Internet para los medios. Vuelven a poner, este caso Sandra Valdettaro es la autora del artículo, a Internet como el ogro que se lo está comiendo todo vilmente y sin escrúpulos, cuando está facilitando también muchas cosas.

El artículo empieza dando unas cifras que no se cree ni la autora. Basándose en lo que dijo Philip Meyer (EN 2004!!) “los diarios desaparecerían en el primer cuatrimestre de 2043 en Estados Unidos”. Le vendría bien haber sabido lo que dijo Juan Luis Cebrián (enero 2009):

En cinco años, con toda seguridad existirán periódicos escritos. Dentro de 10, si se hacen las cosas precisas, a lo mejor, probablemente sí. En 15, no estoy seguro de que sigan existiendo tal y como los conocemos.

Para mayor gloria de los diarios tradicionales utiliza las palabras del presidente de News Corps, Rupert Murdoch, que declaró que los diarios de papel convivirán con los medios digitales conformando “un enorme mercado potencial de intercambio para consumidores hambrientos de información” (20/11/2008).

Sigue lanzando elogios a la prensa tradicional (en parte estoy de acuerdo, pero creo que sólo es tradición y cultura, que cambiará): “la cotización publicitaria del lector de diarios impresos -que supone una lectura atenta del producto- es, por ahora, entre 10 y 50 veces más alta que la del internauta, cuya velocidad de contacto no garantiza que se detenga en el producto, aunque en la red todo tiende a crecer”.

Lo peor de esta mujer es que tiene párrafos que son totalmente arrancables, uniendo en un párrafo sin puntos varias citas, todo entrecomillado,… incomprensible. Al menos no dice que el periódico tradicional no morirá aunque cambien su formato, como decían los anteriores.

En base a lo que decía dos párrafos más arriba, continúa diciendo que “la complejidad actual del sistema de medios […] y la dominancia, tendencial, de un “meta-medio” como Internet, habilita vínculos preeminentemente de contacto. Pero si para pensar, evaluar, interpretar […] se necesita, básicamente, tiempo […], es el papel, en tanto soporte, el que posibilita un contrato de lectura que admite detenerse y volver ahí. […] La letra como garante frente a una amenaza permanente de desmoronamiento del espacio”.

Se siguen negando a la nueva realidad. El kindle y similares han acabado con ese problema. Sus pantallas son idénticas a una página… y se pueden hacer muchas más cosas!!

Y explicaciones sin más: “los diarios intentan también, como la televisión, establecer un cara a cara simultáneo […], por ejemplo, acompañando la firma con la fotografía del rostro del autor lo que busca en ese efecto de identificación y personalización que produjo el noticiero televisivo de los locutores-periodistas, […] además de la representación de un lazo afectivo”.

“Los diarios tienden a ser cada vez menos escritos”. Internet también… es una adaptación a la sociedad…

“Los diarios no están hechos sólo para ser leídos por lectores comunes”

Tras tres páginas y media de contenido irrelevante (no es un ejemplo de lo que pueda pasar en el mundo lo que le está pasando a la prensa en Argentina) habla por primera vez de la realidad: “la pérdida de circulación indica una retracción de la lectura de diarios que, simultáneamente, produce transformaciones en la propia profesión periodística. […] El afianzamiento de procesos interactivos de producción de información está consolidando nuevos hábitos profesionales. Una cuestión central es la integración de las redacciones de papel con la del online. Se estima que en dos años las redacciones de todos los diarios importantes estarán integradas”.

Y profundiza un poco más: “La idea central es jerarquizar los contenidos de la web en lugar de relegarlos a un segundo lugar con respecto al diario papel, esto es, crear un ‘híbrido informativo’ que se mantenga actualizado las 24 horas a través de Internet […]. El papel sería el soporte para los análisis, contextualizaciones y opiniones sobre las noticias del día que pasó. […] Ello implica un cambio de la cultura profesional con la nueva noción de ‘periodistas multiplataformas'”.

No os suena todo esto a 2004-2005, cuando se trató este tema… Me parece irrelevante volver a este punto.

“Una de las características de los diarios papel fue siempre su capacidad de brindar información confiable […] que parece brindarles una ventaja con respecto a los sites, los blogs, y demás formatos. […] Sin embargo, justamente lo que falla es la confianza en los diarios, que, desde hace tiempo, vienen inventando historias y produciendo episodios que involucran, asimismo, a la ética periodística. […] Los lectores estadounidenses que valoran positivamente la profesionalidad de los medios cayeron del 72% en 1985 al 49% en 2002. […] Sin embargo, los diarios siguen operando como los instrumentos de comunicación de mayor respetabilidad e influencia política, cultural y social”. (Este párrafo es una abreviación de 4 páginas, ojalá lo hubieran puesto en un párrafo…).

“La principal amenaza, por ahora, no es Internet -aunque sí en el futuro cercano-, sino los diarios gratuitos, ya que sólo el 5% de la población mundial cuenta con acceso a la red. Si mejoran su calidad de información, tal vez un pequeño grupo de diarios puedan sobrevivir”.

Y aquí termina este denso, poco profundo y renegado de la realidad (salvo en el final, a donde muchos estoy seguro que no llegarán por cuestiones evidentes) artículo sobre la prensa diaria, que deprime cuando manejas estadísticas actuales sobre los medios con que se informa la gente, es decir, INTERNET. De hecho ya le dan más seriedad a la prensa digital que al tradicional, sobre todo por la posibilidad de comentar y la mayor actualización. En fin, ahora empiezan con los medios sonoros, aquí no se han desarrollado tanto en Internet, por lo que aceptaré un análisis más favorable a lo analógico…