Naturalmente que yo no haría algo con este título. Es el resumen del segundo capítulo de El fin de los medios masivos. En esta ocasión el que escribe es Carlos Alberto Scolari.

Lo único interesante de este capítulo es el principio, luego se pone a citar autores con fechas de 1996 (no han cambiado cosas en 13 años… o qué?). Pero vamos con el resumen:

“Cada vez que un ‘nuevo medio’ se integra al ecosistema de comunicación se producen de manera indefectible ciertos movimientos o desplazamientos teóricos:

  1. Se generan movimientos culturales de rechazo o de aceptación acrítica de “lo nuevo” (apocalípticos e integrados)
  2. El medio […] es sólo un instrumento neutro que, dependiendo de quién o cómo lo utilice, puede tener efectos positivos o negativos.
  3. Cada vez que aparece una nueva tecnología y se la pretende encuadrar teóricamente, se producen otros dos movimientos que tienden a anularse mutuamente. Por un lado surgen los investigadores acríticos discontinuistas […]: el ‘nuevo medio’ es tan revolucionario e innovador que todo el saber científico acumulado hasta ahora no puede ser aplicado. Por otra parte, los críticos continuistas sostienen que el ‘nuevo medio’ de ‘nuevo’ no tiene nada, y por tanto se puede seguir trabajando con los modelos teóricos y las metodologías tradicionales.
  4. Cada discurso que ensalza la aparición de un ‘nuevo medio’ se complementa con un discurso que extiende un certificado de defunción a un ‘viejo medio’.

A partir de aquí, Scolari empieza a utilizar citas de Umberto Eco casi sin tener en cuenta la fecha en que las dijo:

  1. Las primeras no tienen nada que vez, sólo quedan bonitas…
  2. Una viene a decir, cómo él resumen, que “la sobrecarga  de información en la red impondrá en algún momento la necesidad de un filtro.
  3. Usa citas de 1996 de Umberto Eco, 13 años después. El contenido no se aleja mucho de la realidad, pero podría ser más actual. Lo que si se alejan son las citas que usan de Eco de 2003, están totalmente desfasadas, y eso que ha pasado menos tiempo.
  4. “Inclusive si se imprime en papel ácido moderno, un libro dura unos 70 años más o menos, pero siempre es más que un soporte magnético. Es más, ellos no sufren por los cortes eléctricos ni las caídas de tensión, y son más resistentes a las descargas ” (Eco, 2003)
  5. Otra más absurda si cabe: “Después de haber pasado doce horas en una computadora, mis ojos quedan como dos pelotas de tenis, y siento la necesidad de sentarme confortablemente en un sillón y leer el diario, o quizás un buen poema” (Eco, 2003) (1º si tienes los ojos como dos pelotas no vas a poder leer ni un cartel de 15 metros; 2º ahora los monitores no son tan dañinos como antes, están las pantallas de plasma y eso…; 3º los ebooks no emiten luz, la reflejan, igual que los libros normales)

Y ahora viene Scolari y dice: “El libro no ha muerto, larga vida a la memoria vegetal”.

Robert K. Logan decía que el formato del libro cambiaría hacia los digitales; Scolari, directamente dice que seguirá el formato en papel…

Aunque Scolari no tiene muy claras las cosas, porque ahora dice lo siguiente: “¿Desaparecen los libros? Es muy probable. Las tablas de arcilla duraron varios milenios, los papiros sobrevivieron otros tantos, los códices de pergamino tuvieron su momento de gloria durante unos trece siglos… ¿Por qué habría de ser eternos estos objetos de papel impreso? Como ya dijimos, (él no, fue Robert Logan) que el soporte material desaparezca no significa que la escritura o las prácticas de lectura mueran ni que sus interfaces pasen a mejor vida. (CÓMMOOOOO??!!, ¿cuál es tu versión?!)

En fin, este capítulo, después de su primer apartado también me lo habría saltado. Hasta ahora el libro no llega al aprobado, lo siento.