(Aquí otro de esos trabajos que me mandan hacer para clase y que luego no se dan tan mal de hacer como parecía. Esta vez una crónica sobre una charla de maquetación de revistas)

La maquetación en prensa es una de las expresiones que se deben tener en cuenta a la hora de realizar una revista. El contenido no lo es todo, siempre queda algo que conscientemente no es captado por el lector. Rodrigo López Alonso, periodista y profesor en la Universidad Carlos III de Madrid de diseño y maquetación, estuvo ayer con un grupo de estudiantes de periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid para hablarles sobre una salida más que tienen sus estudios: el diseño gráfico profesional en medios escritos.

Los profesionales de la prensa cada vez se tienen que enfrentar más a la pérdida de lectores en sus formatos de papel y para intentar mantenerlos tienen que utilizar nuevas estrategias. Nuevas estrategias que en realidad no lo son, pues sus bazas actuales residen en el diseño. El diseño en la prensa existe desde hace más de ochenta años. En sus inicios se utilizaba casi como un arte, desarrollándose en las escuelas más vanguardistas. Ahora, se utiliza para crear una identidad, para diferenciarse de los demás, para intentar quitar lectores a otras publicaciones y, sobre todo, para mantenerlos.

El profesor López Alonso comenzó haciendo una exposición sobre la historia de las revistas: de su evolución de los libros y su constante desarrollo hasta llegar a la especialización. A partir de los años 30, decía, “se incorpora al mundo de la información y de la comunicación el diseño artístico, motivado por el avance tecnológico, la mejor reproducción del color y la mayor utilización de las fotografías”. La visión gráfica fue cogiendo importancia hasta imponerse. La imagen ha pasado, prácticamente, a ser una parte necesaria para

la información. En Internet, en la versión digital de la información, las imágenes son lo más buscado. La gente necesita fotografías de los hechos, y, si no las hay, recreaciones iconográficas de la realidad. Los gurús de Internet prevén que la imagen siga ganando terreno al texto, quedando éste en un lugar muy secundario como pie de foto.

Volviendo a la historia del diseño en la prensa, su gran momento vino de la mano de la imagen con los grandes reportajes fotográficos que se hicieron entre la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Vietnam. Pero la fotografía no lo es todo dentro de la maquetación en prensa, se necesita un estilo que se adapte al perfil de sus lectores, una identidad que represente la marca. El diseño engloba desde la tipografía a las imágenes pasando por la retícula y el color.

El diseño, en palabras del profesor López Alonso, “facilita la comunicación con el lector, da forma a la información escrita y gráfica, hace más accesibles y atractivos los contenidos, muestra la jerarquía de la información, orienta y señaliza al lector, trasmite identidad y permite distintos niveles de cultura”.

Si nos trasladamos al mundo de la comunicación no verbal podemos sacar un ejemplo claro para entender lo que el diseño puede significar para el contenido. Jorge Santiago Barnés en Gestos políticos presidenciales dice lo siguiente: “un movimiento corporal puede conseguir que el significado de una frase adquiera el sentido estimulante y enérgico y no, simplemente, la mera sucesión de palabras que aburra y hastíe al elector”. Lo mismo ocurre en cualquier publicación de prensa, se puede limitar a hacer publicaciones textuales sin más, o puede introducir elementos que refuercen sus intenciones (como imágenes, colores,…) y favorezcan su lectura y usabilidad.

Cuando un lector abre una revista necesita elementos que distingan los contenidos y que los jerarquicen según sus categorías e importancia. Sin elementos distintivos la “navegabilidad” se vería seriamente reducida a su mínima expresión, pudiendo provocar que el lector se pierda en un mar de palabras en el que no encuentra lo que busca, es decir, perdiendo a un lector que dejará de ser un potencial habitual. Una muestra de la importancia de los rasgos distintivos, aunque sólo sea cambiar el tamaño del texto destacando el titular en grande y el resto más pequeño, es que se llevan incorporando desde las primeras renovaciones de la prensa a comienzos del siglo pasado. Para el profesor López Alonso, “el diseño no es sólo decoración, es parte del contenido. Sin diseño el contenido estaría incompleto”.

Otros de los problemas actuales son el exceso de información y la escasez de tiempo disponible para leer, motivos que le dan una mayor importancia al diseño.

En un plano más técnico, Rodrigo López describió a la portada de las revistas como “el escaparate que engloba una cabecera, unas fotografías y un conjunto de tipografías y de colores”. El objetivo de estos elementos es lograr una identidad, legibilidad, unidad, coherencia, contraste y conexión de la imagen y los títulos. Pues, como decía el profesor López Alonso, “la portada son tres segundos en el quiosco: uno para demostrar que es diferente, uno para despertar interés por la imagen y otro para leer uno o varios titulares que impulsen a comprar la revista y/o a considerarla interesante”.

Mientras se acercaba el final de la conferencia, llegó la hora de hablar de los principios del diseño de las páginas. Lo básico, decía, “es crear una estructura que nos conduzca a establecer una jerarquía. Debe verse todo lo más claro posible para que sea legible y buscar un contraste de elementos que llame la atención”. Una de sus últimas ideas fue sobre la unidad global que debe tener toda revista, pues “sin una unidad clara de los elementos, mediante una repetición constante de los mismos, no se podrá lograr una identidad que refuerce la imagen de marca que pretendemos trasladar”.

Anuncios