Todos recordamos esas maravillosas fotografías que se han hecho en la máxima penuria, en la pobreza, en la guerra, en la muerte,… todos tenemos grabado en el cerebro a ‘La niña afgana‘ o aquella otra que se llevó un Pulitzer y su autor se suicidó.’ Son fotografías que bien valen un premio, pero ¿qué se puede sentir al estar fotografiando a un niño que se está muriendo y un buitre está detrás esperando su muerte y no hacer nada? ¿Qué le pudo llevar al suicidio?

Hoy he visto un cortometraje que explica muy bien esos sentimientos, se llama ‘One hundredth of a second’, o lo que viene a significar: ‘Una centésima de segundo’. Trata sobre la carga trágica que tiene que soportar un periodista de guerra. No está en español, pero no las hay casi, y las que hay son más que secundarias, sin más, aquí os lo dejo:

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