(Hace unos días anuncié que pronto empezaría a escribir unos artículos mezclando conceptos de distintas ramas del saber con temas de la actualidad política, social o económica; comenzamos hoy con el primero de ellos y una relación bastante peculiar)

En Estocolmo (Suecia) rondaba el agosto de 1973 cuando se produjo un asalto a un banco y se tomaron como rehenes cuatro empleados (dos de ellos mujeres). Los delincuentes exigían a cambio de los cuatro operarios la liberación de un preso por homicidio, dinero y un avión preparado para salir del país. De no cumplirse sus exigencias volarían el banco con todos los que estuviesen dentro. Esta situación duró cinco días hasta que la policía logró liberarlos. Poco antes de la liberación, un fotógrafo captó a una de las rehenes besando a uno de los captores. Tiempo después contrajeron matrimonio. A esta conducta se la denominó ‘Síndrome de Estocolmo’.

Esta forma de actuar puede parecer extraña, pero en casos como los secuestros surge con cierta facilidad. Los negociadores suele valerse de este síndrome para hacer crecer un sentimiento mutuo entre secuestradores y secuestrados para que entre ellos surjan conversaciones y evoluciones hacia sentimientos.

En los últimos días se lleva hablando de una subida de impuestos. Hoy el Editorial de ElPaís lo cuenta bastante bien: “el tipo general del IVA aumentará dos puntos (a partir de julio de 2010) y la imposición sobre las rentas del ahorro se elevará desde el 18% al 19% para los primeros 6.000 euros de ganancias y el resto tributará al 21%; el impuesto de sociedades bajará cinco para las pequeñas y medianas empresas. El impacto calculado de las subidas es un aumento de los ingresos del Estado de 10.000 millones de euros”.

PERO podemos, para ir acercándonos al tema del ‘Síndrome de Estocolmo’, ver hoy (27 de septiembre de 2009) ver en todas las portadas un tema común: “Las rentas medias y bajas pagarán el 96% de la subida de impuestos” (ELMUNDO), “Las rentas medias cargarán con el grueso de la subida de impuestos” (ELPAÍS), “El Gobierno castiga a las clases medias” (LARAZÓN), “La subida de impuestos castiga a la clase media” (LAVANGUARDIA).

Si el ‘Síndrome de Estocolmo’ tiene que ver con que los rehenes sienten afecto mutuo con sus secuestradores, ¿qué tiene que ver con ZP? Alejándonos de la óptica psicológica clínica, podemos sacar la siguiente conclusión: Zapatero pagará el 96% de la deuda pública con las rentas medias y bajas, las altas salen mejor paradas.

El jefe del Ejecutivo se empecinó en decir que las rentas más altas tendrían mayores gravaciones y que el ciudadano medio apenas notaría subidas. Pero ha ocurrido todo lo contrario. Parece que ZP comenzó odiando a los que manejaban el dinero en España, ya que estaba preso por sus decisiones. Los principales banqueros e inversores del país bloqueaban el dinero y el multiplicador del mismo caía en picado, al mismo ritmo que los préstamos. Todo lo que tenía que ver con bancos o cajas y Gobierno no dejaba de producir noticias negativas que ensuciaban al partido en el poder: se comienza a hablar de fuga de capitales, de posibles quiebras de cajas, el Banco de España critica todas las actuaciones del Presidente,… Y cuando parecía que Zapatero iba a perseguir a los ricos…NADA. ¿Se ha enamorado de la gente que tiene el dinero y por eso no les ha tocado su bolsillo? ¿Padecerá el ‘Síndrome de Estocolmo’ y por ello ahora les defenderá? O, ¿a caso hay un tráfico de influencias y amiguismo de fondo que aparenta el mismo efecto?

En resumen, cuando ZP se veía preso por las decisiones y actuaciones de los que mueven el dinero en España los amenazaba ya la hora de poder quitarles la pelota y subirles los impuestos, se los sube a las clases medias y bajas. En fin, ¿una historia de amor o un ‘Síndrome de Estocolmo’?

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