Hace algunas semanas un amigo me comentó como posible video-reportaje ‘El tren de la naturaleza’. La idea me pareció interesante y moví los hilos para hacer el que será mi último video-reportaje en AgoraNews (al menos por el momento). Voy a comentaros un poco en qué consiste:

A las 10:30 en la estación de Cercedilla unos monitores medioambientales (los guías de la ruta) nos ponen un vídeo en uno de los vagones originarios de la línea que une Cercedilla con Cotos, avanzando algunas cosillas sobre las cosas que se verán a lo largo del tren.

Acabado el vídeo-documental los monitores reúnen a todas las personas y las ponen delante de unos mapas y les explican las zonas por las que pasarán. Y ahora comienza el principio de lo mejor: delante de otros cuatro paneles empiezan a preguntar si conocen a cuatro personajes (con nombres que no soy capaz de reproducir); naturalmente nadie los conoce y empiezan las pistas, aunque todavía muy difusas.

Dadas las primeras pistas subimos al tren y nos dirigimos hacia el puerto de montaña de Cotos, más allá del puerto de Navacerrada. Una vez allí comienzan las cuestas con pronunciadas pendientes, los resbalones y el monitor-guía nos dice que si tenemos nos echemos protector solar (aunque parezca extraño, no penséis que en la sierra el sol no apreta, en la sombra la temperatura es muy agradable, pero en el sol termina resultando molesto el calor).

Mientras subimos los monitores nos van acompañando y de vez en cuando nos hacen parar y en cada ocasión hay que descubrir uno de los cuatro pesonajes (que son una piedra, un pájaro, un anfibio y un árbol, no doy más pistas…). Debo reconocer que es un juego perfecto para niños (el 50% de los asistentes, tal vez más), que van ganando puntos en grupos si son los primeros en acertar. Creo que hasta los padres se lo pasaban bien (y yo también).

Terminadas las adivinanzas y bajando hasta un prado comienza la comida, con el cielo ya mostrándonos alguna nube y con una temperatura de unos 20º a la sombra. Después un descansito de 40 minutos en los que la gente puede darse un rodeo por allí cerca, subirse a unos conjuntos de piedra y jugar,…

Pero la comida es el primer indicio de que la excursión se está acabando y, efectivamente, así era. Poco después de comer, en torno a las 15:15 nos disponíamos a volver, pero, una niña se había clavado una astilla y se le había partido dentro (espero que no sea mucho María) tuvimos que acercarnos un rato a una ambulancia militar y allí estuvimos hablando con un soldado que sacó a uno de los perros y, por cierto, nunca había visto a un perro tan bien amaestrado. Le hacía jugar, de golpe le decía “sit” y el perro inmediatamente se sentaba, se alejaba del perro y ni se movía. Impresionante.

El tren nos esperaba desce hacía un rato y no pudismo quedarnos más tiempo jugando con el perro y ya en la estación de tren de Cotos nos dirigíamos hacia Cercedilla y en poco menos de 20 minutos la temperatura subió al menos 6-8ºC, la impresión era un tanto desagradable. Ahora mientras escribo he necesitado encender el ventilador… Aquí en Madrid capital puede que haya 12ºC más. Se fue el fresquito, pero no por mucho si el otoño se acerca rápido.

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