Remando por Internet encontré una (supuesta, claro!) entrevista al presidente del Gobierno, a ZP. Les trascribo las partes más curiosas:

JOSE: Gracias por venir a mi casa, presidente, pero de verdad le digo que no me importaba ir a La Moncloa, ¿eh?
ZP: Quita, hombre, quita, que tengo que darle uso al avión.
J: ¿Y los militares no lo necesitan?
ZP: ¿Qué militares?, ¡si están todos con la gripe A! Si ahora mismo nos invadiese Andorra, tendríamos que rendirnos.
J: Oiga, ¿por qué insiste usted en ir a actos de partido en un avión militar?
ZP: Por seguridad. ¿Usted ha visto cómo está Iberia?
J: Presidente, hay quien dice que, como ya le pasara a González y a Aznar, se está volviendo usted un poquitín prepotente.
ZP: Los que dicen eso están equivocados y juro por Dios que no pararé hasta destruir sus carreras. Pero asumo la crítica, ¿eh? Y no le voy a engañar, sí es cierto que a veces me despierto y pienso: “Tengo más poder que Jesucristo”, o pienso “España es una puta pidiéndome que me la folle por detrás”, pero luego me tomo un cafelito y ya adquiero consciencia de mi lugar en el mundo. No creo que sea nada extraño ni preocupante, lo tengo bajo control.
J: Hablemos de la crisis. ¿Llegaremos a los cinco millones de parados?
ZP: Ésa no es la pregunta adecuada.
J: ¿Y cuál es la pregunta adecuada?
ZP: La pregunta adecuada es: ¿por qué nos metió Aznar en una guerra ilegal? Y la respuesta es…
J: Perdone, presidente. Es que yo quiero hablar del paro.
ZP: Y yo quiero librar los viernes. Pero no se puede. ¿Hablamos ya del Prestige?
J: No. Hablemos de ETA. ¿Cuándo va a decir el Gobierno que está negociando con la banda?
ZP: Pues esperaremos hasta que pase el vera… Espere, espere. Intenta pillarme, ¿eh? Ja, ja, ¿qué cree, que soy un idiota?
J: No se altere, presidente, perdone si le he ofendido. Por último, ¿qué tiene que decir del rechazo social que ha suscitado la, digamos, liberalización de la píldora del día después?
ZP: Eso ha sido un problema de comunicación, como todo lo que hacemos mal.
J: Explíquese.
ZP: La sociedad debe planteárselo en estos términos: si una adolescente tiene un churumbel, lo más probable es que ese niño crezca en una familia desestructurada, que no estudie y que acabe en el paro. Lo que tenemos que preguntarnos es: ¿queremos más parados en este país? Matarlos sería un coñazo, por no hablar de los cantares que nos sacarían en la comunidad internacional, es mucho mejor impedir que lleguen a tener cabeza.

Cuando acabe de exámenes y tenga tiempo tal vez haga alguna que otra de estas entrevistas. Son más divertidas que todas las que he hecho hasta ahora…
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