Un coche no para de pitar y me ha cortado el estudio así que voy a aprovechar para escribir algo, que últimamente no escribo nada… Y para despejarme, lo mejor que puedo hacer, a excepción de irme a correr, claro!: escribir algo sobre Walden:

Además, hoy toca una parte que me ha llamado la atención especialmente, una parte que no se me borra de la cabeza, por su pura realidad:

No tengo en menor estima a un hombre porque lleve un remiendo en su roma; sin embargo, estoy seguro de que, por lo general hay mayor preocupación por vestir ropa de temporada, o al menos limpia y sin remendar, que por tener la conciencia tranquila […] ¿quién llevaría un remiendo o un par extra de costuras sobre la rodilla? La mayoría se comporta como si creyera que sus perspectivas para la vida se arruinarían si tuviera que hacerlo. Les resultaría más fáicl cojear por la ciudad con una pierna rota que con un pantalón roto.

También habla de la moda, pero la idea es la misma.

En seguida que leí este fragmento me vino a la cabeza una situación con mi madre. Os la cuento: yo  nunca había tenido pijamas con bolsillos y cuando me regalaron uno me habitué a ellos, pero un día en la lavadora a un sujetador se le salió un alambre y me hizo unos siete agujeritos por el pantalón. Mi madre me lo quería tirar, e insistía, pero conseguí que no me lo tirase y todavía lo uso. No me cuesta nada llevar un pantalón con agujeritos porque es el pijama, si fueran en un pantalón vaquero la historia cambiaría, y lo reconozco. Pero me llamó la atención y os lo cuento.

Os pongo la fotografía de la naturaleza, ya habitual, y sigo estudiando.

Anochecer nuboso desde mi ventana

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