Cuando empecé a escribir artículos y opiniones sobre la economía actual (tanto la española como la internacional) estaba sorprendido de lo fácil que era escribir algo con sentido, e incluso con calidad. Ahora estoy abrumado. Capté tanta información en tan poco tiempo que me he convertido en un catastrofista. Es por esto que últimamente no escribo sobre economía, porque creo que puedo introducir una visión más negativa de lo que es. Hoy he decidido volver a escribir, porque me parece que he descubierto que mi visión no es ni la mitad de negativa que debería serlo. Declaraciones como la de Paul Krugman en un artículo que traduce El País:

La principal pregunta es qué pasará con esas economías europeas que prosperaron durante la época de dinero fácil de hace unos años y, en concreto, con España.


Algunas de las previsiones sitúan la salida de la crisis (de la recesión, entendida como crecimiento negativo respecto al trimestre anterior, se puede salir antes; de la crisis se saldrá cuando haya una buena reforma estructural. Un país puede tener un crecimiento continuado del 0,1% por el crecimiento del sector exterior, pero estar destruyendo empleo y aumentando su déficit) en España dos años después de que se recuperen el resto de países europeos (los importantes, claro, es decir, Alemania, Francia, Italia y no sé si incluir a Reino Unido; Estados Unidos se supone que se recuperaría antes que Europa).

Lo peor de todo es que cada vez tenemos más crisis:

1. Crisis económica

2. Crisis inmobiliaria-hipotecaria

3. Crisis financiera

4. Crisis en las expectativas y en la confianza de los ciudadanos hacia las elites (políticos, banqueros,…)

5. CRISIS POLÍTICA (véase País Vasco, partidos políticos)

6. Crisis de comunicación: todavía no han aprendido qué comunicar, cómo comunicarlo, quién ha de comunicarlo,…; lo que agrava la pérdida de la confianza; el evitar una palabra: crisis, perjudicó a un partido que no ha podido frenar la situación, tal vez, ni siquiera hacer que fuese menos mala.

7. Crisis de identidad: me atrevo a enunciarla porque creo que es cierta. Los españoles estamos viendo unas cifras de paro que crecen como si tuvieran levadura, unas medidas que benefician a determinados sectores (véase el regalo que se les hizo a los bancos, o la politización de las “Cajas del Sur”: CCM y Unicaja), subida de los precios en la energía cuando los productos que la producen descendían en valor, la postración que hizo ZP a Sarkozy para que le dejase una silla en la cumbre del G-20, la corrupción galopante que está brotando en los partidos, la cuestionable independencia de los poderes (Garzón),… hacen, o eso creo, que el ser español pierda valor. Yo tengo decidido aprender uno o dos idiomas europeos (francés y alemán) porque estoy viendo que cuando acabe mi carrera (me quedan dos años y medio) esto no va a estar mejor y valoro mucho mi futuro como para limitarlo a un territorio que no sé si me ofrecerá las oportunidades que espero.

Seguramente podría llegar al 150, pero no quiero nombrar crisis como la del Real Madrid y otras (como la del automóvil) se pueden incluir en varias de las secciones que ya he mentado, sobre todo poque las tres primeras son muy amplias.

Me gustaría terminar con algo bonito:

“El éxito consiste en ir de fracaso en fracaso sin perder la sonrisa” (Sir Winston Churchill)

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