Es obvio que España está atravesando un mal momento, casi diríamos que extraordinario. España es el país de la OECD que en los últimos cuarenta años menos veces ha entrado en recesión: sólo cuatro veces. Ahora está apunto de caer la quinta. Ya llevamos un trimestre en negativo y hay que esperar a que aparezcan los datos del cuarto trimestre, aunque los datos no podían ser peores: las ventas del comercio minorista han caído en noviembre, en valores interanuales, un 9,6%, 7,02% en datos mensuales. El consumo se ha desplomado, en el tercer trimestre creció un punto menos, sólo el 0,1% comparado con el año anterior. En el tercer trimestre las ventas del comercio minorista cayeron algo más de un 10%. En noviembre la caída fue similar y sólo en un mes, lo cual indica que todavía se está acelerando el proceso. En lo que va de año, el monto de la disminución llega al 5,5%.

Toda pérdida del consumo afecta rápidamente en la producción. Así, hablando en tasas interanuales, el índice general de producción industrial de noviembre cayó el 15,1%, acelerando el proceso de disminución de la misma. En lo que va de año habría caído un 5,8%. Dentro de la producción, los bienes de consumo cayeron un 9,4%, dentro de los cuales, los bienes de consumo duradero lo hicieron en un 23,9% y los no duraderos en un 6,9%. Por su parte los bienes de equipo disminuyeron en un 16%, los bienes intermedios en un 23,7% y la energía un 2,6%. En lo que va de año la producción de bienes de consumo duradero y de bienes intermedios son los que más han caído, con pérdidas del 13% y del 10% respectivamente. La energía es el único que mantiene tasas anuales positivas con un crecimiento del 1,8%.

Hasta ahora todos los indicadores están completamente relacionados: caen las ventas un 5,5% y la producción una tasa similar, el 5,8%. No obstante, cabe señalar que las estos indicadores llevan cuatro meses seguidos en progresión y la del último mes es, con diferencia, más acelerada que la de los anteriores meses. Esto puede significa una caída mayor de la producción debida al menor consumo.

Cuando la producción baja, el empleo hace lo mismo. De tal forma, en diciembre el número de parados ha sido otra de los indicadores en batir marcas históricas llegando a los 3.128.963 parados según el INEM, 139.694 más que en noviembre. Cerrando el año con una destrucción de 999.416 empleos. El sector que más empleo destruyó en diciembre fue la construcción con 70.701, seguido por los servicios con 46.471 y la industria con 27.725. La población inmigrante también ha sufrido despidos, en diciembre 31.320, sumando en lo que va de año 198.996 hasta hacer el total de 410.960 extranjeros desempleados, representando el 13,13% del total de parados en España.

Según el índice de afiliados a la Seguridad Social los resultados son muy similares. En diciembre la Seguridad Social contó con 190.075 personas menos, sumando en todo el ejercicio una pérdida de 841.465 afiliados. El número total de cotizantes sería de 18.531.312 y las previsiones hablan de que el número de desempleados podría llegar a los cuatro millones.

Una caída del consumo tan fuerte, con su correspondiente respuesta por parte de la producción y del empleo, llevan al Gobierno al papel principal, por las partidas del gasto, naturalmente. Es decir, ahora que el mercado ha fallado, colapsado según algunos, el Gobierno tiene que hacer todo lo posible para remediarlo (de esto hablaremos en el siguiente capítulo), tirando del déficit. Las previsiones oficiales decían que el déficit público llegaría hasta el -1,12% del PIB en 2008 y al -1,9% del PIB en 2009, las no oficiales lo sitúan en el -5% en 2009. Para averiguarlo habrá que esperar y ver cómo evolucionan las medidas que tome el Gobierno: si son eficaces serán menores, si no son eficaces habrá que sumar muchas más medidas. El único país que puede estar peor que nosotros en 2009 es Reino Unido que con un cálculo del déficit público del -8% se ha arriesgado a una rebaja del IVA (del 17,5 al 15%, mínimo establecido por la UE), con su consiguiente pérdida del multiplicador del gasto público teóricamente superior al de los impuestos. Puede que en época de crisis, sea lo que más necesiten los británicos para salir a flote, pero hará que el déficit del Estado sea mucho mayor.

Anuncios