Alemania comenzó destinando 400.000 millones de euros para garantizar los préstamos interbancarios y facilitar que el capital fluyese entre las entidades, pero llegó tarde y no sirvió para evitar la quiebra del Hypo Real Estate, por ejemplo, al que luego tuvieron que inyectar 70.000 millones de euros. Luego crea otro plan de 100.000 millones de euros para rescatar entidades y cubrir préstamos fallidos. A lo largo del mes de diciembre varios bancos y cajas solicitan y reciben ayudas. El nuevo conjunto de medidas para estimular la economía incluirá una rebaja de impuestos, pero no se sabe cuáles ni en qué proporción –la polémica está servida. También incluirá partidas de gasto, seguramente en infraestructura y transporte. El mercado alemán, hasta la fecha, no ha reaccionado muy bien a las medidas que ha lanzado la canciller. El mejor ejemplo es el último: todo el mundo pensaba que el país que más fácil tenía lanzar bonos era Alemania y que si los lanzaba los inversores se iban a lanzar a por ellos. Pues no ha sido así. El Bundesbank tenía previsto lanzar 6.000 millones de euros en bonos a 10 años al 3,12% y no pudo adjudicarlos todos, sólo algo menos de 4.060 millones de euros.

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