Puede que Reino Unido sea el país que más afectado se haya visto por la crisis. De momento, es el país donde más crecerá el déficit. El paquete de medidas dejará un agujero de unos 80.000 millones de libras que elevará el déficit en 2009 al 8% del PIB (118.000 millones de libras) y la deuda se situará en el 48% del PIB. Parte de la culpa de unos números tan rojos la tiene el rescate del Northern Rock, que se introdujo a las cuentas públicas en octubre del 2007.

Las causas de lo que algunos llaman principio de colapso financiero han sido la quiebra del sector financiero islandés (donde había varios miles de millones de libras de dinero público y de inversores privados) y los activos tóxicos que los bancos habían usado como garantía para pedir créditos y ahora sólo tienen deudas. El primer banco en quebrar en el marco de la crisis fue uno británico, el Northern Rock. El Estado también ha nacionalizado al Bradford y Bingley, ha rescatado a cuatro de los más importantes bancos del país: HBOS, Royal Bank of Scotland, Lloyd TSB y Barclays, con un coste de unos 35.000 millones de libras.

La última gran causa ha sido el desmoronamiento de la libra esterlina. En el verano del 2007 una libra equivalía a 1,40 euros, ahora en torno a 1,04 euros. La debilidad de la libra viene por los bajos tipos de interés y la posibilidad de que se recorten más y por el creciente deterioro de las cuentas públicas. La polémica está en si entrar o no al euro. Esta decisión les restaría una gran parte de su poder adquisitivo de cara al exterior, por lo que es una posibilidad que no se daría salvo que siguiese en ‘caída libre’.

Muchos pensarán que una moneda débil en crisis es buena porque abarata las exportaciones y los objetivos de mercado se expanden por lo que aumenta la producción, pero no es así. En crisis es muy difícil colocar productos nuevos en otros mercados y la producción nacional sufre incrementos de sus costes por el incremento del precio de las materias primas producto del cambio de divisas con monedas más fuertes.

En cuanto a las intervenciones que ha realizado el país a causa de crisis, ha sido el primero en adoptar dos de las medidas que se han tomado como referentes: la nacionalización de los bancos (Northern Rock), es decir, tomar parte activa de las instituciones, y la bajada de impuestos –del IVA.

El Gobierno británico fue de los primeros en llevar a cabo un plan rescate. El paquete de ayudas sumaba un monto de 500.000 millones de libras de las cuales 50.000 millones se dedicarían a recapitalizar entidades (a cambio de acciones al Estado), 200.000 millones a préstamos a corto plazo y 250.000 millones a avales.

En cuanto a los tipos, en octubre estaban en el 5%, en diciembre al 2% y apunta a una nueva bajada. Ahora se habla de una nueva bajada que podría dejarlos en el 1%. La bajada de los tipos del dinero está siendo muy rápida y el mercado no está reaccionando como debería. En vez de otorgar más preferencia por el dinero (en este caso de libras esterlinas) y aumentar su demanda, pero en vez de eso sigue desplomándose. Seguramente esté entrando en la llamada ‘trampa de la liquidez’, que explicaremos más adelante.

Una de las medidas más polémicas que ha llevado el ejecutivo de Gordon Brown ha sido la rebaja del IVA del 17,5 al 15%, que se financiaría con una subida de los impuestos a las rentas que superen las 150.000 libras anuales del 40 al 45%. La ventaja de esta medida es su rapidez: al día siguiente de tomase la medida los precios bajan automáticamente. No obstante, hay que tener en cuenta que o aumenta la deuda o disminuye el gasto público con la consiguiente pérdida de su multiplicador.

La última medida propuesta por el primer ministro se basa en un plan de gasto público (reparación de escuelas y hospitales, medioambiente, infraestructuras e impulso de nuevas tecnologías) para crear 100.000 puestos de trabajo adicionales a lo largo del 2009. Asegura, además, que sólo en la reparación de escuelas se crearán 30.000 puestos. Pero no especifica la cantidad de dinero que requerirá su plan.

Nada bueno se puede decir ahora mismo de Reino Unido. Todo, desde el principio hasta el final, es malo. Es un país muy envejecido y con muy poca población activa (tiene 61 millones de personas de las que pueden trabajar 29 millones y trabajan unos 28 millones), lo que le está haciendo perder capacidad en todos los sentidos, se está deshinchando y debe sufrir unos cambios estructurales fuertes, si quiere seguir estando entre los países más ricos del mundo.

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