Basándonos en las teorías clásicas de la economía podemos obtener la fórmula para calcular el nivel de equilibrio del gobierno:

multiplicadores-economicos

Si comparamos estos tres multiplicadores con la fórmula del nivel de equilibrio en los presupuestos del Gobierno vemos una coincidencia: las transferencias y los impuestos se multiplican por la propensión marginal a consumir (<!–[if gte msEquation 12]><![endif]–><!–[if gte msEquation 12]><![endif]–>α) mientras que el gasto público no. Los tres, eso si, se dividen por 1-<!–[if gte msEquation 12]><![endif]–> α(propensión marginal al ahorro).

Veámoslo en un ejemplo numérico en el que la variación sea 100 y la propensión marginal a consumir sea del 8% (0,8).

ejemplo-con-multiplicadores-economicos

En la teoría, lo más eficaz sería un incremento del gasto público, pero incrementar el gasto público es muy lento. Para llevar a cabo obras de infraestructura son necesarias subastas públicas, planificaciones, movilización de equipo,… que tardarían meses, si no año(s), en iniciarse. Lo más probable es que se aceleren las que estaban en proceso de planificación.

Lo más importante del gasto público es que se introduce directamente al sistema. Los impuestos podrían quedarse en ahorro y las transferencias en ahorro o en pago de deuda, de tal forma que el flujo del dinero se detendría.

Su principal inconveniente, igual que el de las transferencias, es que es deuda directa. Los impuestos podrían no convertirse tan directamente en deuda como el gasto público o las transferencias, ya que se podría suprimir gasto público, pero también se suprimiría su efecto multiplicador que, como hemos visto, es más eficaz que el de los impuestos a priori y en teoría.

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