El crecimiento del consumo de los hogares se ha disminuido en 1,9 puntos desde el último trimestre del 2007 y cuatro décimas respecto al segundo trimestre, quedando en 0,4 el incremento del gasto de los hogares en el tercer período.

La caída del consumo no se corresponde con un aumento de la inversión. La FBCF en lo que va de año ha disminuido en 2.850 millones de euros, de los cuales 1.341 millones de euros en el tercer trimestre. Por el contrario, han aumentado las exportaciones en lo que va de año en 3.813 millones de euros, de los cuales 1.938 millones de euros en el tercer trimestre.

El consumo, por regla general, depende de tres variables. En primer lugar, de la riqueza de las familias, proviniendo principalmente de las rentas del trabajo. Desde el final del 2007, la tasa de paro ha aumentado en 2,73 puntos (hasta los 11,33) y la tasa de empleo ha disminuido casi un punto (0,73) hasta el 53,16%. El consumo de las familias no se rige sólo por los ingresos actuales, sino también por los que tendrán en el futuro. Un aumento del paro disminuye las rentas familiares, por lo que su consumo disminuye.

En segundo lugar, las actuaciones de los bancos centrales y de la banca privada. Hace unas semanas, y por primera vez, vimos cómo los principales bancos centrales del mundo pactaban las bajadas de los tipos para favorecer el consumo y el endeudamiento. La medida no fue eficaz porque la desconfianza estaba entre los bancos debido a los llamados “activos tóxicos”. Poco tiempo después el EURIBOR comienza a bajar, pero los créditos para el consumo siguieron cayendo, hasta el 20% desde principios del 2008, lo que significa un total de 63.000 millones de euros menos.  En 2007 el 28% del total de créditos iba destinado a la compra de automóviles. El desplome de venta de vehículos que hemos vivido este año ha arrastrado la demanda de créditos.

En tercer lugar, las expectativas que en una fase bajista del ciclo económico tienden a disminuir junto con el consumo de los hogares. Desde enero, el indicador del sentimiento económico ha caído en España 24,5 puntos, quedando en octubre en 66,1. El consumo privado no sólo se mueve por los ingresos actuales, sino que también se mueve por los ingresos del futuro. Un aumento del paro en todos los sectores y en todos los niveles, hace que las expectativas del futuro no sólo no crezcan, sino que caigan rápidamente. La confianza del consumidor en momentos de crisis es muy difícil de mejorar, pero es posible atenuarlas con políticas de mejora de los subsidios al desempleo.

El problema se fusiona cuando para mejorar la confianza del consumidor no se puede aumentar los subsidios al desempleo por el alto endeudamiento previsto y porque la propia caída del consumo disminuye los ingresos del Estado, cuando las bajadas de los tipos de interés no fomentan el consumo y cuando las medidas de los bancos centrales no funcionan como se esperaba porque los créditos disminuyen y el multiplicador del dinero bancario (basado en el número de operaciones que hace la banca con una cantidad de dinero) se reduce.

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