Mi objetivo a lo largo del siguiente análisis es el de responder a unas determinadas preguntas: ¿cuál es la situación de Alemania frente a la crisis?, ¿cómo está de preparada?, ¿cómo saldrá de la crisis? Por eso he buscado los indicadores más actuales posibles.

Vamos a partir de la premisa de que estamos en una situación anormal, por lo que muchos indicadores no van a seguir la tendencia de siempre y algunas relaciones pueden no tener sentido. Por ejemplo, vemos en el primer trimestre del 2008 un incremento del PIB del 1,3% (lo que supondría un 6,3% en datos anualizados), pero vemos cómo la balanza comercial apenas varió, el consumo privado no tuvo movimientos, los precios de producción industrial siguen subiendo a un ritmo alto (como también podemos observar en la previsión del deflactor del PIB, subiendo 1,14 puntos respecto al año anterior) y el coste laboral sube. Por el contrario, y a favor del crecimiento del PIB, podemos decir que se debe al aumento de consumo público y de los hogares, al aumento de la formación bruta de capital fijo y a los repetidos resultados positivos de la balanza exterior. Estas incongruencias quedan reflejadas en el indicador de confianza del consumidor que desde principios de año lleva cayendo, pero especialmente en el primer y segundo trimestre del 2008, sobre todo después de que acabasen los Juegos Olímpicos que actuaron como pantalla reflectante. Del mismo modo el índice de sentimiento económico continúa su progresiva caída, perdiendo 11,7 puntos en lo que va de año.

El segundo trimestre del 2008 es muy diferente al anterior, sobre todo porque sigue la tendencia bajista de los anteriores trimestres. Lo más negativo, psicológicamente, es que ha tenido crecimiento negativo y se espera que el próximo también lo tenga, por lo que entraría en recesión. No obstante, el conjunto de los indicadores no son tan pesimistas como para advertir de un ‘shock’ en la economía germana, que no tardará mucho en recuperar la estabilidad y continuar en la senda de los crecimientos positivos.

La reactivación económica alemana no parece estar muy lejos si hablamos del consumo interno. El PIB sólo es negativo en 0,5 puntos y el consumo público y el de los hogares están al alza, lo cual hará que se amplíe la oferta y bajará el paro (que está muy bajo si se compara con datos como el del 2006: 9,83 frente a los 7,4 del segundo trimestre; de no ser así se vería con un problema nuevo, que en España sí está,  el del aumento del paro, que ocasiona más gasto público en prestaciones por desempleo, aumentando la deuda), aumentará la población ocupada y seguirá el ‘círculo virtuoso de la economía’ (más demanda>más oferta>más empleo>más demanda…).

Más respuestas sobre la buena situación alemana están en el sector inmobiliario. El sector inmobiliario ha originado la crisis mundial, ya que la mayoría de las hipotecas subprime eran para adquirir viviendas, pero en Alemania no tiene un papel tan fuerte en su economía. Si 100 es el dato del año 2000, en agosto del 2008 el dato estaba en 47,05, bajando 5,87 puntos en lo que va de año. Aunque el Gobierno alemán ha tenido que ‘rescatar’ un banco, el país se ahorra la tarea de recolocar a todo un sector que en otros países como España, representa directa e indirectamente cerca del 20% del PIB. Un dato a tener en cuentas es que el índice de confianza en la construcción en Alemania está aumentando en los últimos meses, aunque la construcción esté cayendo.

Aunque las exportaciones se han desacelerado, estamos hablando del hasta hace poco primer país exportador del mundo, por lo que depende mucho de la competitividad con el exterior. Esta desaceleración es muy fácil de comprender si atendemos a las materias primas. El precio del petróleo desde el pasado febrero empezó a subir muy rápido, instituciones como Goldman Sachs veían el precio del barril de petróleo en 200$, y con ello aumentaron los precios de producción industrial hasta julio en 1,2 puntos, las matriculaciones de automóviles se redujeron en unas 80.000 mensuales en los últimos trimestres, el consumo privado ha perdido más de medio punto, la tasa de ahorro de los hogares ha disminuido 4 puntos, el índice de crecimiento industrial se redujo en 2 puntos desde abril a julio y las importaciones aumentaron.

Muchos dicen que si el precio del petróleo no hubiera aumentado su precio tan rápidamente, esta crisis se habría pospuesto.

Alemania ahora empezará a volver a respirar por la bajada del precio del petróleo, se habla de 50$/barril (casi un tercio del máximo de julio en 145$/barril), por la bajada de los tipos desde el Banco Central Europeo en 0,5 puntos y se espera que bajen más y con el debilitamiento del euro frente al dólar. Todos estos factores permitirán una bajada de los precios de producción industrial y la reactivación de la economía alemana.

Como vemos, Alemania es un país preparado para afrontar la crisis. En cuanto a sus administraciones públicas, hasta el segundo trimestre carecen de déficit y anualmente viene recortando su deuda; este año se preveía una reducción de la deuda pública en 0,4 puntos, que con la intervención del Estado rescatando un banco y asegurando los depósitos de sus ciudadanos, es de esperar que aumente.

La intervención del Estado en el mercado tiene una misión principal: recuperar la confianza del consumidor y fomentar el consumo privado y la inversión. Aunque los datos de septiembre parecen haber tocado suelo, lo peor de la crisis financiera se ha vivido en octubre, por lo que aún es pronto para saber si la recuperación tardará más o menos en llegar y saber si la confianza bajará mucho..

A lo largo del análisis he querido mostrar la situación germana frente a la crisis financiera global y creo que es difícil pensar que no está capacitada para seguir adelante. Los datos indican que el tercer trimestre se moverá en un escenario bajista, pero la bajada de las materias primas, el alto nivel de ahorro, el bajo índice de paro, el alto gasto en formación bruta de capital fijo y la carencia de burbuja inmobiliaria, sobre todo, permitirán que vuelva a sus índices normales de competitividad levantando el crecimiento del PIB, del consumo, de la confianza y el saldo exterior, bajando los precios de consumo, los precios de producción industrial y las importaciones.

Personalmente, creo que Alemania en el cuatro trimestre reactivará su actividad económica, aunque cuando den los datos del tercer trimestre se confirmará su entrada en recesión (teóricamente, dos trimestres seguidos con crecimiento negativo) y que en los dos primeros trimestres del 2009 volverá a tener crecimientos positivos, con una demanda interna reforzada y con un indicador de sentimiento económico creciente.

Anuncios