El sofoco que nos ha dado la situación financiera internacional se ha calmado a base de dinero, sólo la UE ha introducido al mercado 2 billones de euros. 

Las bolsas ayer nos sorprendían a todos al subir alrededor del 15%, hoy, sin embargo, esa subida se ha moderado entre el 1 y el 3% (salvo el Nasqad que pierde 2,20% por el momento). Todavía es pronto para hablar de una recuperación bursátil y se sigue trabajando con tendencias bajistas.

Los Estados por el momento siguen con su tarea de asegurar depósitos, inyectar capital (los analistas dicen que es la única forma para combatir la posible gran temida deflación), refinanciar bancos, comprar acciones de entidades en apuros, actuar el aval interbancario y controlar los tipos. No se sabe si son las medidas más efectivas, lo único que se puede decir es que están rebajando las consecuencias, sin incidir en todas su causas. Esto puede tener un arma de doble filo, puesto que el PIB total de España sólo representa la mitad del capital total que circula por los bancos y cajas. No obstante las medidas han sido eficaces, por lo menos a muy corto plazo, el Euribor lleva tres días consecutivos bajando lo cual puede ser la primera señal de que las relaciones interbancarias comienzan a recobrar su curso.

El único fallo del Estado español, así como del resto de los Estados, es la falta de capacidad para intervenir en las relaciones entre bancos. Tras ENRON y World.Com comienza la autorregulación, que ha demostrado no ser suficiente. La banca encargaba sus informes de auditorías (para mostrar su rating) a quien más le convenía. Entonces la solvencia que mostraban podía no coincidir con la real. De tal forma que uno no le pretaba a otro porque no se fiaba de la supuesta solvencia que le mostraba. Aquí está la tarea pendiente de los Estados: exigir (parece que ya hay que llegar a ese límite) una regulación pactada.

 

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