Cada vez nos damos más cuenta de que la crisis de confianza interbancaria tiene más fuerza que la crisis de liquidez. Después de la bajada en medio punto de los principales bancos centrales, las bolsas europeas se dejaron de media un 5,7%.

Después de varios meses pidiendo desde los mercados una bajada de los tipos de interés llega la noticia conjunta: la Reserva Federal de EEUU los baja del 2 al 1,5% (aunque se planea bajarlos al 1,25%), el BCE del 4,25 al 3,75% (la primera vez que Trichet los baja), El Banco de Inglaterra del 5 al 4,5%, El Banco de Canadá del 3 al 2,5% (sumando así 1,5 puntos desde febrero del 2008), el Banco de Suiza del 3 al 2,5% (llevaba siete años sin bajarlos) y El Banco de Suecia del 4,75 al 4,25%. Desde Japón se valora la acción, pero al tenerlos al 0,5% no tienen apenas margen de actuación.

La bajada de los tipos de interés, en condiciones normales, hace que sea menos rentable invertir en renta fija por las inversiones se dirigen a la bolsa. Pero después de la bajada de los tipos de interés a gran escala el efecto ha sido el contrario. De esta forma vemos que el verdadero problema de la crisis crediticia radica en la falta de confianza interbancaria, pudiendo situarla en los informes de auditorías. Estos informes se hacen a petición del propio banco, que es el que ofrece los datos. La facilidad para ocultar información a los auditores hace que los bancos desconfíen de los informes de auditorías del resto, tal vez porque piensan que hacen lo mismo que ellos.

Después de un claro acercamiento al keynesianismo, cada vez parece más obvio que la única manera de contrarrestar esta crisis es introducir liquidez. A primera vista el plan rescate de Bush fue un fracaso ya que las bolsas siguieron bajando, pero, seguramente, hubiera sido peor si no hubiese plan rescate. A medida que los políticos van viendo esta realidad cambian de parecer y plantean formas de introducir liquidez. La última por parte de Zapatero al proponer dar amnistía fiscal al dinero negro (unos 50.000 millones de euros), suponiendo a cambio de bonos del Tesoro que una vez financiado el Estado, se les devolvería blanqueado. Es una medida extrema, pero los especialistas dicen que hay que llegar a cualquier extremo con tal de aumentar la liquidez.

Hasta ahora sólo se habla de intervencionismo, pero lo único que se hace es introducir dinero en el mercado y garantizar los depósitos, sin detenernos en el verdadero problema. Numerosos economistas llevan anunciando varias semanas la necesidad de buscar métodos para mejorar la transparencia de la banca, única forma de mejorar sus relaciones. La autorregulación ha demostrado ser insuficiente.

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