No puedo más que solidarizarme con Gervasio Sánchez ya que tiene toda la razón del mundo. Ayer publiqué su discurso, más que atrevido, que soltó, con un buen par, delante de varios miembros del gobierno. España gana puestos y ya es el noveno país en cuanto a exportación de armas, con una facturación de 749 millones de euros. Por delante se encuentran: Estados Unidos, Reino Unido, Rusia, Israel, Francia, Alemania, Suecia e Italia. Algunos destinos de las armas españolas: Pakistán, Marruecos, Ghana, Liberia, Sierra Leona, Guinea Conakry o Costa de Marfil, no obstante, el 90% va a países de la OTAN.

Hace más de un año que en el Congreso de los Diputados se aprobó una ley por la cual se prohibe expresamente la venta de armas a países en conflicto. Sin embargo, aumenta la venta de armas; en la anterior legislatura de ZP más que nunca.

¿Se puede condenar la guerra, como hace ZP, y aumentar los suministros de armas a países en conflicto? ¿Se puede hablar de libertad y regalar cadenas? ¿Se puede tirar una piedra, esconder la mano y esperar que nadie se dé cuenta? ¿Se puede sonreír y escupir al mismo tiempo? Algunos sí.

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