Dentro del esoterismo, se pueden tratar muchos y muy diversos temas, aunque sólo nos centraremos en la adivinación y la curación.
Primero visité a una mujer que practicaba el esoterismo y ha obtenido en él una salida para su vida. Ella empezó de niña, cuando veía cosas que no podía explicar y notaba algo que quería salir. A esta mujer, le resultó fácil abrirse camino, pese a que ninguna persona le apoyó, aunque ello no le perjudicó en sus relaciones. Ella, afirma que le da miedo confundirse, porque teme hacer daño a las personas que le ofrecen su confianza. Acto posterior me contó sus situaciones más anecdóticas:
– “Fue en el cementerio, cuando tenía seis o siete años, por entonces, había tumbas sin flores, lo que me hacía sentir mal, entonces cogía las flores de las tumbas que mejor estaban y las llevaba a las que carecían de ellas; y al agacharme a coger flores me dieron un bofetón, y así hasta tres veces. Al salir del cementerio, me encontré con el “Cristo de las Agonías” (que no puede salir de las iglesias), que nadie se explicaba como había llegado allí. Y a los años, me comentaron que en el mismo sitio, donde estaba el “Cristo de las Agonías”, estaba reservado para un ser querido, y al poco tiempo se murió su padre y lo enterraron allí”.
– “Una vez me enfadé con mi hijo, le dije “ojalá y te mates”; al día siguiente mi hijo tuvo una accidente que casi le cuesta la vida. Todavía no se explican como salió con vida y sin daños pese a los portentosos daños del coche, que acabó totalmente destruido”.
Lo último que dijo, fue que hay más gente de las que las personas creen que visitan estos lugares, para que le echen las cartas u otras cosas, aunque lo nieguen, algunos, por todo lo alto. Y que el que no crea, al menos que lo respete.

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