Si tuviera que elegir entre tiempo o dinero, ¿con qué se quedaría? ¿Usted es de los que dicen: “El tiempo es oro”, o de los que dicen: “El dinero no da felicidad, la compra hecha”?
Es una pregunta muy presente en una sociedad tan fugaz como la nuestra. Nada perdura y la inmortalidad sólo es un sueño que, para algunos, hay que morir para conseguir. Pero lejos del debate religioso se mantiene la cuestión.
Tiempo y dinero son dos conceptos tan cercanos a nosotros que a veces no podemos ni sentirlos, y contra los que no podemos ir. Atacar al dinero sólo tiene sentido si el objetivo es más dinero. Benjamin Franklin dijo: “De aquél que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero”.
El tiempo, en palabras de Henry David Thoreau, “no es sino la corriente en la que estoy pescando”. Por lo general nuestro cebo es para atrapar dinero y no importa cuanto tiempo pase si con la caña sacamos suficiente dinero. Entonces, si dejamos que corra el tiempo para conseguir dinero, ¿eso es que preferimos el dinero? “¡Qué capitalista es usted!”, dirán algunos, o “¡qué frialdad, seguro que no tiene ojos más que para el dinero!”. Puede, pero el tiempo sigue pasando.
Inconscientemente valoramos más el dinero que el tiempo. Conscientemente, al revés. Aunque depende del momento. Un estudiante en exámenes querrá tiempo, en fin de semana dinero. La pregunta ni tiene que hacerse mientras se espera para el dentista, “¡para perder el tiempo así, que me den dinero para pagarles!”…
Lamentablemente, conseguir dinero está a nuestro alcance, pero no podemos tener más tiempo para disfrutarlo. No lo dudes, si todavía no lo ha pensado, el tiempo no da la felicidad, pero le amplía el plazo para conseguirla”.
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