Tras la Segunda Guerra Mundial el desarrollo de arsenales y la estrategia de disuasión nuclear imperaron en las relaciones entre Estados Unidos y la Unión Soviética. La crisis de los misiles en 1962 puso en evidencia el riesgo de una guerra nuclear. Ambas superpotencias intentaban conseguir el control del mundo. Llegamos a 2007 y Rusia aumenta su producción de armamentos así como de sus demostraciones de armamentos convencionales y nucleares. Llegamos a 2008 y nos encontramos con una crisis del petróleo que está estancando la economía internacional y subiendo la inflación. ¿Qué intentan controlar en estos momentos? Está claro. Estados Unidos se adelantó varias décadas cuando tomó como aliado a Georgia, garantizándose así el acceso al petróleo del Mar Caspio (unos 17 mil millones de barriles de petróleo, y unas vastas reservas de gas).

Tras la invasión de Osetia del Sur por las tropas de Georgia, Rusia tenía la excusa perfecta y la utilizó. Georgia es un enclave muy importante para el abastecimiento de petróleo a Europa y a Estados Unidos, ya que es tubería que llega al continente europeo sin pasar por Rusia o Irán (1,2 millones de barriles de crudo al día) (cerrada de momento). Pero la actuación rusa es un desafío para el resto de los países de “Occidente” y se podría generar un conflicto no bélico con disuasión nuclear, comúnmente conocido como “Guerra Fría“, con el constante riesgo de llegar a un conflicto bélico nuclear.

La situación actual en Georgia es confusa. Por un lado, los máximos dirigentes y los analistas rusos dicen que van a retirar las tropas de Georgia, no sin antes garantizar sus objetivos de pacificación. Pero, por otro lado, los mismos dirigentes dicen que mantendrán sus posiciones territoriales (recientemente ha reforzado sus dispositivos militares por aire, mar y tierra) para prevenir alguna posible operación del Pentágono orientada a la instalación de tropas y armamentos en Georgia.

Las reacciones internacionales han llegado desde Europa y Estados Unidos y proponen un plan de paz que consiste en el despliegue de una fuerza de paz. Rusia lo ha descartado. Otros han llegado más lejos. George W. Bush amenazó con expulsar a Rusia del G-8 si seguía adelante con su ofensiva sobre Georgia; John McCain también lo sugirió. Sarkozy en una rueda de prensa dijo: “Si esta cláusula del acuerdo (retirada sin demora de las fuerzas rusas de Georgia) no se aplica rápida y totalmente, me veré obligado a convocar un consejo europeo extraordinario para decidir las consecuencias a sacar”.

Al principio cité el año 1962 y lo que supuso la crisis de los misiles. La situación que estamos viviendo y que enfrentaría directamente, otra vez, a las dos superpotencias (EEUU y Rusia) podría volver a tensar las relaciones mundiales.

Estados Unidos va a instalar en territorio polaco 10 misiles interceptores Patriot en principio para garantizar la seguridad ya que Irán amenazaba con usar armas nucleares. Pero Rusia no lo ha visto así, sino como un “desafío contra el potencial estratégico de Rusia”. Así mismo advirtió a Polonia de que “se pone en riesgo ya que, en caso de peligro, ésos serían los objetivos a destruir prioritarios” y que “protege a Estados Unidos y no a Polonia” (vecejefe del Estado Mayor ruso, Anatoli Nogowizyn). ¿Se terminará de convertir Polonia en lo que fue Cuba en 1962, estratégicamente?

Al dudar en la respuesta, los dirigentes rusos han amenazado con rearmar su flota (submarinos, barcos y bombarderos) en el mar Báltico (en el puerto de Kaliningrado, entre Polonia y Lituania) con cabezas nucleares como ya hiciera en la (primera) “Guerra Fría” como respuesta al escudo antimisiles.

Lo que vivamos en los próximos días puede ser dicisivo. Conviene recordar que Rusia tiene un As en su manga: es uno de los principales suministradores de petróleo y gas a Europa y podría comprometer el suministro europeo si controla el oleoducto que pasa por Georgia. Puede que sea pronto para hablar de una segunda “Guerra Fría”, pero ya ronda por las altas esferas de los gobiernos y por la prensa.