Muchas críticas se le pueden hacer a esta película, como que Wahlberg mantenga la misma expresión en todas las escenas, o que Deschanel parezca que se aprendió el papel en dos horas. Pero lo que realmente tiene importancia en esta película es la idea de Shyamalan, que podría quedar resumida en una frase que puso El Roto en una de sus viñetas: el hombre necesita destruir a la naturaleza para sobrevivir, y viceversa.

Desde el principio hasta casi el final mantiene un ritmo de suspense muy conseguido, estropeado con algunas escenas que intentaban conmover al espectador. Pero creo que en una película con el trasfondo de esta película, no deberíamos fijarnos demasiado en eso.

Aunque en la frase de El Roto quedaba muy bien resumido, os contaré un poco más. Shyamalan intenta mostrar que por el daño que estamos haciendo a la naturaleza, la naturaleza planea una forma de exterminio, y ¿dónde empezar? En una de las zonas más pobladas y con más centrales nucleares del planeta. Da a entedener, además, que sólo afecta a grupos suficientemente numerosos, por lo que sobreviven en varias ocasiones “al viento”. ¿Cómo defenderse? Buena pregunta. Pues no respirar sería una buena opción, pero para todos aquellos que no aguanten más de 2 minutos, una máscara de gas (por lo menos aparecen dos ancianas con máscaras) o aislándose bien.

¿Por qué verla? No quiero parecer el agente publicitario, por lo que no voy a decir lo bien que actúan (un poco deficiente en algunos aspectos). Al verla, vemos originalidad. Muchos han tratado el tema del cambio climático mezclado con la destrucción de la Humanidad, pero, salvo  El día de mañana, ni siquiera han llegado al escalón de “ser comerciales”. Es una película que da una visión nueva. Le faltaba el final sorprendente típico de Shyamalan (director, por ejemplo, de El sexto sentido).