En una región del centro de Japón, hace unos días, encontraron a un loro que se había extraviado. Lo llevaron a un veterinario donde no paraba de decir “Nakamura Yosuke-kun”, el nombre que le había puesto su dueño, Yoshio Nakamura, además de la dirección completa de su propietario. Los veterinarios pasaron la dirección a la policía y se lo devolvieron a su dueño.