Vivimos en el planeta agua. El 70% de su superficie se encuentra cubierta de agua. Todos los seres vivos, y entre ellos nosotros, están compuestos de agua. En estos momentos 12 billones de litros de agua flotan sobre nosotros. Y este es el elemento que realmente alimenta los fenómenos climáticos del mundo. Pero el agua no existe en todos lugares por igual, y se esperan grandes cambios.

Posibles problemas en relación a la naturaleza del clima

Algunos de los impactos que tendrán los fenómenos meteorológicos considerados extremos con sus efectos en diferentes sectores, son:
Debido al calentamiento, habrá menos días y noches frías, y más jornadas calurosas en la mayoría de las regiones. En la agricultura esto supondrá un aumento de las cosechas en las zonas más frías y una reducción de las más cálidas; se verán afectados negativamente los recursos de agua dulce que dependen de los deshielos y aumentará la tasa de evaporación del suelo. En la salud habrá un descenso de la mortalidad por exposición al frío extremo. En muchos lugares descenderán la demanda energética para calefacción, pero aumentara la refrigeración. Empeorará la calidad del aire en las ciudades y el impacto en el turismo invernal será negativo.
Habrá más olas de calor, lo que reducirá las cosechas en las zonas templadas y aumentar los incendios forestales. Habrá mayor demanda de agua potable. Será mayor el riesgo de muertes asociadas a las horas de calor en muchos lugares, y empeorará la calidad de vida de la gente que no tenga vivienda adecuada, así como un acceso asegurado de agua.
El incremento de las precipitaciones fuertes en muchas regiones supondrá daños en las cosechas y erosión del suelo. Los efectos pueden ser negativos y el agua dulce puede contaminarse. Habrá mayor riesgo de enfermedades. Algunos de los efectos de las inundaciones son la alteración del comercio y la destrucción de viviendas y transportes.
La mayor incidencia de la sequía afectará a la degradación de la tierra. Se reducirán las cosechas, aumentará la mortalidad del ganado y el riesgo de incendios forestales. En muchas regiones habrá más dificultades con el agua potable y más problemas asociados a la alimentación y a la escasez de agua, y disminuirá la producción hidroeléctrica. Las sequías provocarían migraciones catastróficas de población.
Es probable el incremento de la intensidad de las tormentas tropicales, lo que provocará daños en las cosechas, en los bosques y en los arrecifes de coral. La destrucción de infraestructuras puede afectar al suministro eléctrico y de agua dulce. Aumentaría el riesgo de muertes, heridas traumáticas y enfermedades.
La subida de las aguas provocará la salinización del agua dulce y estuarios y algunas zonas costeras reducirán su disponibilidad. Aumentará el riesgo de muerte y heridas por las inundaciones.