Primero hacian que la Inquisición se encargara de aquéllos que decían que la Tierra no era plana (se esquivocaron), luego de aquéllos que decían que la Tierra no era el centro del Universo (luego lo admitieron), luego contra aquéllos que hablaban de una explosión como origen del Universo (lo aceptaron), luego contra aquéllos que hablaban de la teoría de la evolución (luego decían que era posible), y ahora ocurre algo raro, vuelven a admitir otra cosa: que puede haber vida fuera de la Tierra.

Me recuerda a una escena de la película 2046 (dirigida por Wong Kar Wai), en la que en una de las historias del protagonista en un mundo extraño, hay unos androides que se enamoran con retraso. El Vaticano es igual, pero por lo menos reconoce sus errores. ¡Ojalá algunos políticos reconocieran sus errores igual que hace la Iglesia, se aclararían muchas cosas!