Hace ya unos días (26 de octubre) El Economista hacía un Editorial con el siguiente título: ‘Sindicatos con amor por el capital’. Creo que es interesante leerlo (perdonar por el retraso), por lo que os copio lo más importante:

Por su labor de representación de los trabajadores que tienen adscritos y por formar parte de órganos consultivos, se les asigna partidas en los Presupuestos. Ésa es la porción que se desembolsa de forma transparente, pero la más pequeña. Porque los sindicatos se han especializado en monopolizar con grandes dosis de oscurantismo múltiples fuentes de liquidez. Se las han arreglado para lograr inyecciones extraordinarias, bien fuese como créditos blandos o, como en la última ocasión con Zapatero, en forma de compensaciones por la pérdida de patrimonio durante la guerra civil. Reciben subvenciones de todas las Administraciones, e incluso pagos en especie, como locales para desarrollar su actividad. Especialmente bajo el capítulo de la formación, han acaparado el dinero de miles de cursos cuya realización y efectividad nadie audita. Y de las empresas también obtienen dinero: no sólo de manera legal por los liberados, también cobran por gestionar convenios colectivos y ERE, algo que no se les supone. El resultado es que sus cuentas no están fiscalizadas. Y así es muy fácil exigir al empresario cuando ellos, acostumbrados al uso del dinero público, no hacen los números que les toca. Deben mostrar transparencia. Y no les vendría mal someterse a la competencia y depender más de las cuotas de sus afiliados y la calidad de sus servicios. Pues aunque se arrogan el papel de representantes de todos los trabajadores, defienden sobre todo los privilegios de los indefinidos.

La crítica del diario El Economista no se queda en el Editorial, también hay un artículo a dos páginas (“El ‘iceberg’ de la financiación sindical: todos pagan y todos callan las cifras”) en las que dan datos concretos, veamos algunos:

  • Sólo en foramción UGT recibirá este año 95,5 millones de euros y CCOO, 94,08 millones
  • Además de las subvenciones, las administraciones aportan sedes por más de 7 millones mensuales
  • Llevan más de 30 años ocultando sus finanzas
  • Los sindicatos no quieren hablar de sus cuentas, porque les obligaría a reconocer que las cuotas de sus afiliados no cubren ni el 5% de sus gastos anuales
  • El conjunto de los sindicatos percibirán 172.667.675,5 euros en concepto de formación sectorializada

Los sindicalistas en lugar de organizar manifestaciones diarias en los peores momentos de la crisis, cuando las medidas políticas parecían un concurso de dardos con tiradores novatos, estuvieron tranquilamente en sus sillones. Cuando los que defienden a los trabajadores no lo hacen, las críticas hacia ellos crecen, pero se han hecho los tontos y han mirado hacia otra dirección y les ha salido bien, pero las críticas les siguen llegando y eso me alegro. Está bien que los sindicatos no sean muy agresivos, pero que no sean nada agresivos…

fffffuuuuuu 1fffffuuuuuu 2fffffuuuuuu 3fffffuuuuuu 4fffffuuuuuu 5fffffuuuuuu 6fffffuuuuuu 7

No es broma, lo dice él. En torno al segundo 40 del siguiente vídeo lo dice como si fuera algo normal chupar hemorroides aagggg:

“Le chupé con mi lengua la hemorrodie, se la metí en el culo [...] y yo le curé así, a lengüetazos”

Y de regalo Malena García y Yola Berrocal: “Señor Aznar, no somos telebasura”

(Aquí otro de esos trabajos que me mandan hacer para clase y que luego no se dan tan mal de hacer como parecía. Esta vez una crónica sobre una charla de maquetación de revistas)

La maquetación en prensa es una de las expresiones que se deben tener en cuenta a la hora de realizar una revista. El contenido no lo es todo, siempre queda algo que conscientemente no es captado por el lector. Rodrigo López Alonso, periodista y profesor en la Universidad Carlos III de Madrid de diseño y maquetación, estuvo ayer con un grupo de estudiantes de periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid para hablarles sobre una salida más que tienen sus estudios: el diseño gráfico profesional en medios escritos.

Los profesionales de la prensa cada vez se tienen que enfrentar más a la pérdida de lectores en sus formatos de papel y para intentar mantenerlos tienen que utilizar nuevas estrategias. Nuevas estrategias que en realidad no lo son, pues sus bazas actuales residen en el diseño. El diseño en la prensa existe desde hace más de ochenta años. En sus inicios se utilizaba casi como un arte, desarrollándose en las escuelas más vanguardistas. Ahora, se utiliza para crear una identidad, para diferenciarse de los demás, para intentar quitar lectores a otras publicaciones y, sobre todo, para mantenerlos.

El profesor López Alonso comenzó haciendo una exposición sobre la historia de las revistas: de su evolución de los libros y su constante desarrollo hasta llegar a la especialización. A partir de los años 30, decía, “se incorpora al mundo de la información y de la comunicación el diseño artístico, motivado por el avance tecnológico, la mejor reproducción del color y la mayor utilización de las fotografías”. La visión gráfica fue cogiendo importancia hasta imponerse. La imagen ha pasado, prácticamente, a ser una parte necesaria para

la información. En Internet, en la versión digital de la información, las imágenes son lo más buscado. La gente necesita fotografías de los hechos, y, si no las hay, recreaciones iconográficas de la realidad. Los gurús de Internet prevén que la imagen siga ganando terreno al texto, quedando éste en un lugar muy secundario como pie de foto.

Volviendo a la historia del diseño en la prensa, su gran momento vino de la mano de la imagen con los grandes reportajes fotográficos que se hicieron entre la Segunda Guerra Mundial y la Guerra de Vietnam. Pero la fotografía no lo es todo dentro de la maquetación en prensa, se necesita un estilo que se adapte al perfil de sus lectores, una identidad que represente la marca. El diseño engloba desde la tipografía a las imágenes pasando por la retícula y el color.

El diseño, en palabras del profesor López Alonso, “facilita la comunicación con el lector, da forma a la información escrita y gráfica, hace más accesibles y atractivos los contenidos, muestra la jerarquía de la información, orienta y señaliza al lector, trasmite identidad y permite distintos niveles de cultura”.

Si nos trasladamos al mundo de la comunicación no verbal podemos sacar un ejemplo claro para entender lo que el diseño puede significar para el contenido. Jorge Santiago Barnés en Gestos políticos presidenciales dice lo siguiente: “un movimiento corporal puede conseguir que el significado de una frase adquiera el sentido estimulante y enérgico y no, simplemente, la mera sucesión de palabras que aburra y hastíe al elector”. Lo mismo ocurre en cualquier publicación de prensa, se puede limitar a hacer publicaciones textuales sin más, o puede introducir elementos que refuercen sus intenciones (como imágenes, colores,…) y favorezcan su lectura y usabilidad.

Cuando un lector abre una revista necesita elementos que distingan los contenidos y que los jerarquicen según sus categorías e importancia. Sin elementos distintivos la “navegabilidad” se vería seriamente reducida a su mínima expresión, pudiendo provocar que el lector se pierda en un mar de palabras en el que no encuentra lo que busca, es decir, perdiendo a un lector que dejará de ser un potencial habitual. Una muestra de la importancia de los rasgos distintivos, aunque sólo sea cambiar el tamaño del texto destacando el titular en grande y el resto más pequeño, es que se llevan incorporando desde las primeras renovaciones de la prensa a comienzos del siglo pasado. Para el profesor López Alonso, “el diseño no es sólo decoración, es parte del contenido. Sin diseño el contenido estaría incompleto”.

Otros de los problemas actuales son el exceso de información y la escasez de tiempo disponible para leer, motivos que le dan una mayor importancia al diseño.

En un plano más técnico, Rodrigo López describió a la portada de las revistas como “el escaparate que engloba una cabecera, unas fotografías y un conjunto de tipografías y de colores”. El objetivo de estos elementos es lograr una identidad, legibilidad, unidad, coherencia, contraste y conexión de la imagen y los títulos. Pues, como decía el profesor López Alonso, “la portada son tres segundos en el quiosco: uno para demostrar que es diferente, uno para despertar interés por la imagen y otro para leer uno o varios titulares que impulsen a comprar la revista y/o a considerarla interesante”.

Mientras se acercaba el final de la conferencia, llegó la hora de hablar de los principios del diseño de las páginas. Lo básico, decía, “es crear una estructura que nos conduzca a establecer una jerarquía. Debe verse todo lo más claro posible para que sea legible y buscar un contraste de elementos que llame la atención”. Una de sus últimas ideas fue sobre la unidad global que debe tener toda revista, pues “sin una unidad clara de los elementos, mediante una repetición constante de los mismos, no se podrá lograr una identidad que refuerce la imagen de marca que pretendemos trasladar”.

La siguiente fotografía tiene truco, y es que esconde una calidad tremenda. Fijaros:

leopard or girl

Os explico lo de la calidad: la fotografía anterior aparece en el diario Telegraph con el siguiente pie de página (os lo traduzco):

Los ojos de la criatura, las mejillas y barbilla se han pintado en el suelo, mientras que la parte de atrás de una modelo femenina constituye el resto de su cara – su trasero es utilizado como la nariz y el labio superior.

SORPRENDENTE!!

El profesor Watanabe Hitoshi dedicó varios años de su vida a investigar cual es el mejor diseño para escaleras y salidas de emergencia. Llegó un momento en el que se tuvo que plantear si es mejor diseñar una escalera que se tenga que bajar en el sentido de las agujas del reloj o en sentido contrario a las agujas del reloj. Ya se habían hecho experimentos antes y se sabía que hay tendencia a girar en el sentido contrario a las agujas del reloj, por ejemplo, si te tapas los ojos e intentas caminar recto casi siempre terminas desviándote hacia la izquierda. Pero el señor Watanabe quiso indagar más:

  • 1.- La mayoría de los seres humanos son diestros.
  • 2.- Incluso los que son zurdos, la mayoría de ellos son diestros en cuanto a piernas.
  • 3.- La mayoría de seres humanos tienen la pierna derecha un pelín más larga que la izquierda.

Estos tres factores hacen que impulsemos con más fuerza los pasos que damos con la pierna derecha que con la izquierda y por lo tanto tendemos a ir girando hacia la izquierda y a poder correr más rápido y más cómodos en el sentido contrario a las agujas del reloj. Más conclusiones a las que llegó Watanabe:

  • 4.- Los humanos caminan instintivamente colocando su parte izquierda del cuerpo lo más protegida posible (Poniendo el lazo izquierdo cerca de una pared por ejemplo) porque el corazón está en el centro-izquierda del torso.
  • 5.- Es parte de la naturaleza humana desviarse hacia la izquierda y correr en sentido contrario a las agujas del reloj, es prácticamente un instinto.

El señor Watanabe llevó a cabo muchos experimentos y también observaciones para llegar a estas conclusiones. Por ejemplo, descubrió que en lugares públicos donde se mueven multitudes, aunque parezca que la gente se mueve de forma aleatoria, cerca del 75% va siguiendo caminos con sentido contrario a las agujas del reloj ¡Esto es interesante si queréis colocar una tienda-restaurante-negocio en un buen sitio! También descubrió en un experimento que cuando alguien es perseguido para escaparse tiene a tomar giros hacia la izquierda (70% de las veces) de forma inconsciente.

¿Cuando corréis lo hacéis en el sentido de las agujas del reloj o al revés? ¿Las escaleras de emergencia de vuestro edificio giran al revés que las agujas del reloj?

Puede que esta información no sea absurda conocerla, los porcentajes son muy elevados. Si os dais cuenta, cuando vais por la calle e intentáis ir por el lado derecho (con la pared a la derecha), mucha gente casi se os chocará porque les gusta ir pegados a la pared, o por mala educación…

(La mayor parte del post viene de aquí)

Francisco Ayala

El ensayista y novelista español Francisco Ayala falleció ayer a los 103 años de edad. El diario El País hacía un recopilatorio de frases suyas, no se me ocurre mejor homenaje que hacerle:

  • “Yo pienso que todo esto no se corresponde con mi personalidad. Yo no soy vanidoso. Y esto es un regalo para los vanidosos, que se vuelven locos con los agasajos. Yo lo veo como desde fuera. Lo veo fríamente. Lo he pasado bien y lo estoy pasando bien. Pero soy el mismo. El mismo que se ríe hasta de sí mismo.”
  • “Yo digo que la literatura es lo esencial, lo básico. Todo lo que no sea literatura no existe. Porque, ¿dónde está la realidad? Un árbol lo es porque uno lo está nombrando. Y al nombrarlo está suscitando la imagen inventada que teníamos. Pero si no lo nombras el árbol no existe.”
  • “Yo he escrito desde siempre; claro, primero serían pavadas, tonterías, pero siempre estuve escribiendo. El sentido de mi vida está en la literatura, esa es la verdad y creo que la literatura es la verdadera realidad. A la vejez última he descubierto que eso de literatura y realidad es una falsa contraposición, la realidad es la literatura. La realidad real, no es real, no existe.”
  • “No, no creo en la inmortalidad, ojalá. Creo en la literatura, que es lo mismo que la vida para mí. Viviré algo más en mis libros, durante algún tiempo, y ya está. Ésa es toda la inmortalidad a la que aspiro.”
  • “¿Que si he sido feliz? Yo no tengo una escala para medir la importancia de las cosas en mi vida, o para decir fue mejor esto o lo otro. Pero sí puedo decir que este momento en el que estoy con ustedes es un momento de felicidad para mí; que haya tantas personas interesadas en lo que soy yo y en lo que ha sido y será mi vida, me emociona.”
  • “Empecé a hablar con ese lenguaje, de pronto, para increpar a los supuestos enemigos, que podrían ser mis primos, mis hermanos; empleaba palabras gruesas, insultos que resultaban extemporáneos, no tenía ni idea del valor de aquellas palabras. Una vez me preguntó mi madre: de dónde has sacado esas palabras… de ese libro. Se sorprendió, no se imaginaba que estaba leyendo el Quijote. Yo tendría unos doce años.”
  • “Que me recuerde cada uno como le dé la gana.”

Todos recordamos esas maravillosas fotografías que se han hecho en la máxima penuria, en la pobreza, en la guerra, en la muerte,… todos tenemos grabado en el cerebro a ‘La niña afgana‘ o aquella otra que se llevó un Pulitzer y su autor se suicidó.’ Son fotografías que bien valen un premio, pero ¿qué se puede sentir al estar fotografiando a un niño que se está muriendo y un buitre está detrás esperando su muerte y no hacer nada? ¿Qué le pudo llevar al suicidio?

Hoy he visto un cortometraje que explica muy bien esos sentimientos, se llama ‘One hundredth of a second’, o lo que viene a significar: ‘Una centésima de segundo’. Trata sobre la carga trágica que tiene que soportar un periodista de guerra. No está en español, pero no las hay casi, y las que hay son más que secundarias, sin más, aquí os lo dejo:

Hacía mucho tiempo que no os ponía un recopilatorio de imágenes del mismo tipo, pero no se me había olvidado, hoy una de lámparas:

lámparas curiosas 15

(Found here)

Ayer asistí (por una asignatura) a una charla de Miguel Ángel Moncholi sobre periodismo taurino. Os dejo lo que escribí:

Cualquier aficionado a los toros o cualquier persona que se haya equivocado de dial y haya caído en uno de sus programas sabe quién es Miguel Ángel Moncholi, uno de los periodistas taurinos más conocidos en España. Miguel Ángel se pasó por la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid ayer a primera hora de la mañana, para contar a un grupo de estudiantes de periodismo las claves de una de las posibilidades de especialización que ofrece su carrera: la taurina.

Comenzó hablando de la historia de los toros y de sus más de 250 años de especialización como rama del periodismo. Aunque guste o no guste, las corridas de toros puede que sean el deporte más antiguo que perdura hoy día y probablemente también sea el primero que llegó a la prensa.

Moncholi comparó las herramientas de un torero con las de un periodista, mientras el primero se sirve de el capote, las banderillas, la muleta, el estoque,…, el periodista se vale de la palabra, la gramática, el género, el estilo,… Cada uno tiene su arte, mientras uno baila a un animal de varios cientos de kilos, el otro baila con varios cientos de palabras. Son bailes distintos, y el mayor reto para el periodista es que su danza sobrepase a la del torero llevándola a un plano distinto, al plano de las emociones. Si consigue llegar hasta allí, se llevará dos orejas y puede que también el rabo.

Después de varios comentarios taurinos y periodísticos puso a los estudiantes uno de los reportajes que realizó para Telemadrid. En él se veía una finca, vacas y el nacimiento de un toro: Infame. Miguel Ángel, como si estuviese dando una de sus clases, ya que fue decano en la Universidad Camilo José Cela, explicó a los alumnos que cualquier persona habría visto el nacimiento de un toro, pero que un periodista debe ver más, cruzar una frontera: la de la comprensión. Albert Einstein decía en uno de sus artículos: “La alegría de mirar y comprender es el don más hermoso de la naturaleza”. Esta frase sirve para acercarnos a lo que el profesor Moncholi quería decir, porque un reportaje en vídeo es un conjunto de preguntas, una selección de imágenes, un ritmo, un mensaje, una música,… No se puede decir periodísticamente que algo es “bonito”, hay que saber tener a mano un por qué para todo lo que se decida hacer y no dejar fuera de la discusión lo más importante: transmitir lo que se quiere transmitir y como se quiere transmitir, ni más ni menos.

Lo que se podía esperar como una charla sobre periodismo taurino sin más, pronto se convirtió en una explicación de la especialización periodística y de las claves en las que debe fijarse un buen periodista. Así, comenzó destacando la importancia de la selección de la información, porque ninguna persona puede atender a todos los mensajes, no noticias, que le llegan a lo largo del día. Debe clasificar y centrarse en lo que podría resultar interesante para el público receptor. Pero, como dice Miguel Ángel, en periodismo no sólo hay que clasificar la noticia, hay que interpretarla, valorarla y verificarla.

Siguiendo su orden, nos contaba, “no es lo mismo hacer un reportaje para emitirlo en Telemadrid que en la Cadena SER; y no sería lo mismo en la SER a la una de la madrugada que a las doce de la mañana; como no sería lo mismo a las doce de la mañana en la SER en ámbito nacional que en Radio Salamanca a la misma hora donde hay cierta cultura ganadera”. El periodista especializado, en este caso taurino pero igualmente válido para cualquier sector, debe hacer un mensaje para su público objetivo, profundizar, elaborar y establecer el mensaje utilizando el lenguaje apropiado. El profesor Moncholi criticaba en parte la actualidad de la radio diciendo lo siguiente: “Lo que estamos haciendo ahora no es radio, lo que hay ahora son periódicos hablados. La radio no es hablar y hablar”.

Para que una radio no sea un periódico hablado, dice que hay que meterse en el papel que se elija y especializarse. No se puede hablar de fútbol sin conocer la historia del fútbol y la actualidad del fútbol fuera de las fronteras de un país, como no se puede conocer la política del día de hoy sin conocer su evolución histórica. Cuando él llegó al mundo taurino ni siquiera le gustaban los encierros. Fue cuando le enseñaron sobre conceptos de toreo cuando comenzó a interesarse por la tauromaquia. Pero la especialización no sólo es estudiar mucho sobre algo, sino adquirir sus vocabularios, conceptos, hablar con los especialistas y con los toreros, etc. Algunas expresiones son: dar un revolcón, dormirse en las suertes, estar al quite, quedarse en el burladero, torear desde la barrera, tomar el olivo, coger al toro por los cuernos, estar para el arrastre y muchos más. Las palabras en el toreo, nos dice, “exigen una gran precisión y una gran brevedad, porque cada vocablo expresa un concepto. El aficionado sabe si dominas ese vocabulario o no”.

El saber a quién te estás dirigiendo permite haces cosas como explicar los anteriores vocablos o no. Si los dices, en palabras de Moncholi, “a las dos de la madrugada un domingo, no hace falta, porque el que te está escuchando es porque es un aficionado o un masoca”, pero “en televisión si que hay que explicarlos porque el público es más general”.

Acercándose la conclusión del acto, el profesor Miguel Ángel, iba dando algunas estrategias. La primera refería a que “entre las valías de un periodista está el saber colarse”, para así poder llegar a tener exclusivas. Moncholi consiguió entrevistar al Rey Don Juan Carlos para radio y para televisión, aunque no quiso desvelar cómo lo consiguió. Terminó con lo que para él es la clave del periodismos, especializado o no, “irse a las fuentes y saber comunicarlo, que es lo que nos demanda la sociedad, y no ser el que más sabe de toros, de medicina,…”.

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